Marx: Páginas malditas

Publicado por valladolor domingo, 1 de diciembre de 2013 , ,



KARL MARX. 
PÁGINAS MALDITAS.
SOBRE LA CUESTIÓN JUDÍA Y OTROS TEXTOS

(Libro adjunto en PDF)

"Es fácil entender por qué las páginas escritas por Marx, que se publican en la presente selección, fueron y todavía son “malditas”: no coinciden en absoluto con la imagen del Marx que se construyó oficialmente.

El Marx políticamente correcto, demócrata, reformista... y hasta leninista, que el marxismo oficial construyó durante un siglo y medio, no resiste en absoluto frente a esta crítica radical de los valores que las universidades y organizaciones reformistas transmiten acerca de él.

Como verá el lector en “Sobre la cuestión judía”1 y las otras “páginas malditas” que se publican en esta selección, Marx no se muestra partidario del progreso demócrata burgués en general, ni de los derechos democráticos en sí, ni tampoco del trabajo y el esfuerzo productivo como sostienen todos sus epígonos. Tampoco proclama como objetivo del ser humano el trabajo, ni el desarrollo de la economía nacional. Es más, ni siquiera considera que el mundo pueda cambiarse desde la política, desde el Estado.

Todo esto es más que suficiente para que todas estas páginas, que publicamos en esta selección y que critican el trabajo, la economía, la democracia, la revolución política... hayan sido “olvidadas”, negadas, ocultadas, descalificadas como pecados de juventud, por todos los partidos oficiales y semioficiales que se presentaron desde siempre como sus continuadores.

Al respecto merece la pena destacar que ello acontece con la familia socialdemócrata en toda su extensión: “socialistas”, “comunistas”, leninistas, maoístas, castristas, guevaristas... [chavistas, "socialistas del siglo XXI"], así como con su vertiente universitaria y de marxistas-leninistas, formadores de cuadros, como el althuserianismo, el harneckerismo... [y como los "marxólogos".] De más está decir que también esa visión de Marx construida por sus “epÍgonos” ha servido desde la otra cara de la socialdemocracia, la “anarquista” o en general la “libertaria” y “demócrata”, para su construcción del mito de Marx “socialista autoritario”, “estatista” y hasta “precursor del leninismo y el estalinismo”. 

[...]

El programa de la revolución social, el programa comunista, no es para Marx un conjunto de ideas a aplicar, sino, por el contrario, el movimiento social mismo del proletariado constituyéndose en fuerza y cuestionando el orden social capitalista vigente. Las expresiones teóricas, debidas a Marx, como las que aquí subrayamos, son a su vez un aspecto esencial de la afirmación social de ese movimiento práctico. Por lo mismo, su ocultamiento no es sólo una cuestión teórica.

Lo que interesa entonces no son esas expresiones como producto del “individuo” Marx, sino como expresiones del proletariado constituyéndose en fuerza, en contraposición con todo el orden social capitalista. Sería más correcto todavía decir que no es Marx el que escribe sobre el movimiento práctico, sino por el contrario, que es el movimiento en su desarrollo práctico el que lo formula a través de Marx. En ese sentido, y más allá de tal o tal límite o concesión hecha en tal momento de su vida a sus propios enemigos (la socialdemocracia), toda la obra de Marx es una contraposición brutal con todo lo que se llama marxismo.

[...]

Los materiales publicados en esta selección contienen los elementos esenciales de la crítica radical a toda la sociedad burguesa. Nosotros queremos subrayar algunos, pero no pretendemos que sean los únicos, ni nos animamos a afirmar que son los “más esenciales”. Al contrario, por ser expresiones de un proceso incipiente de afirmación programática [del programa comunista], son materiales inacabados, contradictorios, borradores, demasiado ricos para que con tanta distancia en el tiempo alguien pueda atribuirse el derecho a decir qué es lo importante y qué no (como sistemáticamente hicieron los herederos oficiales de Marx). Por lo que instamos al lector a leerlos y releerlos, a empezar de nuevo, a cuestionarlos, a contrastarlos con su práctica y con la actualidad, a resumirlos y subrayarlos.

Es normal que en una primera lectura tanto los textos como esos borradores parezcan raros, difíciles, viejos, desactualizados, que a veces no se entienda lo que quiso decir el autor. ¡Todos los mecanismos ideológicos del capitalismo actual funcionan para presentarnos eso como ininteligible! Todo eso está fuera de moda y de los hábitos actuales que hacen que el lenguaje mismo en que se expresa la crítica del mundo actual parezca mucho más complicado que la apología que hacen los medios de fabricación de la opinión pública [los "mass media" -públicos y privados- y la academia].

Y sin embargo, ¡es tan fácil de entender que el trabajo es esclavitud, que la economía nacional está en contraposición con el ser humano, que el Estado es siempre opresor!" (Extractos de la Presentación del Editor.)

***

Más claro, imposible.

Por nuestra parte, sólo agregaremos que la actual situación mundial confirma en la práctica la vigencia de la teoría de la crisis del capitalismo (superproducción, desempleo, subconsumo, desvalorización, caída de la tasa de ganancia, aumento de la explotación, intervención del estado...) y de la lucha de clases de Marx. Tanto lo uno como lo otro hoy son hechos evidentes, incontestables e inseparables, puesto que "la lucha de clases es el motor de la historia", en este caso el motor de la crisis del capitalismo, la que a su vez desnuda el carácter estructuralmente contradictorio, catastrófico, asesino e histórico o transitorio del mismo, de su progreso y su democracia. Es decir, esta sociedad de explotación, opresión, alienación, espectáculo y muerte no es eterna, pero en cambio tampoco morirá de muerte natural, sino a manos de su único sepulturero histórico y mundial: el proletariado, el cual hoy reemerge como tal en las luchas y revueltas proletarias en todas partes. 

Revueltas que, en lugar de apagarse (como quisieran los burgueses y los bomberos-socialdemócratas), son como un fuego vivo que comienza a dejar atrás décadas de contrarrevolución y que, probablemente -de aquí a largo plazo-, no se extinguirá sino hasta dejar a la bestia capitalista reducida a cenizas para entonces construir y vivir la comunidad humana real y mundial: el comunismo, la anarquía. Como dicen unos compañeros: la sociedad futura existe -o, al menos, se prefigura- en actos en las luchas y revueltas proletarias del presente.

Dadas la magnitud y la gravedad de la catástrofe capitalista en la actualidad -cuyas aristas más visibles son la catástrofe económico-política y la catástrofe ecológica-, la revolución comunista hoy no es una utopía -nunca lo fue-, sino una cuestión de vida o muerte para la humanidad y el planeta. Más que "socialismo o barbarie", el dilema inexorable de hoy en día sería, como dicen otros compañeros: "revolución proletaria mundial o catástrofe; destrucción del Capital, el Estado y toda sociedad de clases o perecer"; comunismo -como plan de vida para toda(s) la(s) especie(s)- o suicidio planetario... 

Mientras, en esta hacienda neocolonial del capitalismo histórico-mundial llamada ecuador, absolutamente todas las acciones, planes, políticas, proyectos, leyes, códigos, discursos, declaraciones de cualquier índole (laborales, salariales, económicas, políticas, legales, ambientales, educativas, ideológicas, morales, etc.) del actual gobierno, también le dan la razón a Marx cuando afirmaba que una contrarrevolución consiste básicamente en "la reacción del Estado contra la sociedad" para conservar o mantener su poder y, por implicación, en que éste se "modernice", se blinde y se defienda sólo a sí mismo a fin de evitar, con "zanahoria y garrote" así como "pan y circo" "revolucionarios" (?!), que el proletariado luche y se autoemancipe del yugo capitalista y estatal, logrando así manipularlo, dominarlo y anularlo como sujeto revolucionario. Precisamente esto, y administrar tecnocrática y policialmente la crisis y reestructuración del Capital-Estado, es lo que ha hecho y hace el gobierno de la Contrarrevolución Ciudadana, sin duda el más capitalista y contrarrevolucionario de la historia de este país. Enemigo en primera fila del proletariado que (sobre)vive y –a veces- lucha aquí. 

De manera que, tanto aquí como en todas partes, la revolución no será "ciudadana" sino proletaria. No será política (ni económica) o parcial, sino social o total. No será para "dignificar" el trabajo asalariado, sino para abolir esta forma moderna de la esclavitud. No será con o desde el Estado, sino contra el Estado (la dictadura revolucionaria del proletariado será social, antiestatal, mundial y autoabolicional). No será nacional, sino internacional o mundial ("el proletariado no tiene patria", "¡proletarios de todos los países: uníos!"). No será para “igualar las clases sociales”, sino para abolirlas (empezando por la autosupresión revolucionaria del proletariado como clase para entonces devenir comunidad humana real). No será para que unos hombres vuelvan a explotar y dominar a otros ni a la naturaleza, sino para la reunificación y reconciliación de la humanidad consigo misma y con la naturaleza.

Y a cualquier estrategia contrarrevolucionaria de la dictadura democrática y progresista del capital (como la del "socialismo del buen vivir" por estas tierras), los proletarios habremos de oponerle la acción directa y autónoma por nuestros intereses y reivindicaciones de clase; por imponer las necesidades humanas -y de la naturaleza- sobre las necesidades de la economía (administración de la escasez y la muerte); por la reapropiación, defensa y disfrute comunitarios de la vida y de todas las condiciones que la hacen posible; por una vida sin explotación ni dominación, sin capital ni estado, sin dinero ni cárceles, sin clases ni patrias, sin religiones ni ideologías, sin guerras ni desastres; por una comunidad humana-natural real. Es decir, la lucha por el comunismo y la anarquía, aquí y en todas partes, mundialmente. 

Insistimos: dado que el capitalismo se ha vuelto cada más incompatible con la vida, cada vez más catastrófico y mortal, todo esto no es una utopía, sino una lucha de clase por las necesidades vitales que, con el tiempo, se asumirá como lucha revolucionaria y será una cuestión de vida o muerte: revolución social y mundial comunista o perecer. 

Aunque hoy estemos a contracorriente y seamos "malditos" (como lo fue Marx y todos los revolucionarios en su tiempo), la agudización de la catástrofe capitalista -incluida una tercera guerra o masacre mundial- y la lucha de clases –“guerra civil más o menos oculta”- real se encargarán de demostrar estas tesis. Es cuestión de tiempo. Al buen decir de Marx: "todo lo sólido se desvanece en el aire"... Y entonces, que los burgueses y los socialdemócratas de todo pelaje y color tiemblen de miedo ante "el fantasma del comunismo", el cual -como también lo dejó claro Marx- no es una ideal ni una utopía, sino el movimiento real de negación y supresión del orden social capitalista. Movimiento histórico y mundial del proletariado que, a pesar de sus contradicciones y debilidades actuales, hoy goza de vitalidad y perspectiva, ya que ha "regresado" para quedarse... El comunismo, y sus militantes históricos como Marx, están vivos. Y seguirán siendo vigentes, invariantes, intransigentes y beligerantes hasta que el capitalismo no sea destruido y superado por la revolución proletaria mundial. 

¡Contra el Trabajo, el Progreso, la Patria, el Estado y la Democracia!
¡Contra Toda Forma de Capitalismo y de Socialdemocracia!
¡Por la Recuperación de Nuestra Memoria y Nuestro Programa Históricos:
a "volver a Marx" y a empuñarlo como una Arma Contra el Capital, 
sus Defensores y sus Falsos Críticos!
¡Por la Guerra de Clases!
¡Por la Revolución Proletaria Mundial!
¡Por el Comunismo y la Anarquía!



 

Solidaridad de Clase

SOLIDARIOS DE LA SANIDAD PÚBLICA

De la memoria reciente de la lucha de clases

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La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
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de batalla.

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