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APORTES CRÍTICOS A “PRINCIPIOS POLÍTICOS REVOLUCIONARIOS DEL PROLETARIADO” DEL GEC
Publicamos a continuación una discusión de los años 2011-2012 en torno a un texto que produjo el disuelto Grupo de Esclarecimiento Comunista (GEC) -de Perú-, seguido del respectivo balance crítico que plasmó el también disuelto grupo Proletarios Salvajes
-de Ecuador- en torno a éste. Consideramos que es un aporte bastante
cualitativo que sigue vigente, sobre todo en el actual contexto donde
imperan significativas debilidades, huecos y faltas de ruptura en el
autodenominado movimiento revolucionario. Si bien, sabemos que los
problemas del terreno práctico no se resolverán mecanicamente con la
lectura de un texto, es un error por otra parte, demeritar su
importancia de estos materiales, pues nos guste o no; el legado escrito
de los compañeros -que están o estuvieron- acompaña el proceso de
continuidad y profundización de la perspectiva revolucionaria que nos
permite romper el aislamiento y luchar en comunidad contra esta sociedad
del capital.
DELENDA EST CULTURA (EMPEZANDO POR LOS TITIRITEROS)
RESUMEN (en clave aristotélica).– Se ha producido un
atentado neofranquista materializado en el encarcelamiento
de dos artistas titiriteros. Preguntado El Estagirita por
sus causas, nos ha contestado que Él observa cuatro. Helas. Causa material: grilletes y rejas.Causa eficiente: la lucha ideológica entre el neo-franquismo y
el neo-cambio decantada en el intento de escarmiento
ejemplar –léase, exterminio– del verso suelto anarquista. Causa formal: la legislación española alejada de otra posible
causa formal cual sería la Humanidad. Causa final: descalabrar cabezas de la cultura para
amedrentar al Ayuntamiento de Madrid.
LOS HECHOS
El viernes 05 de febrero del
2016, dos artistas granadinos presentaron en las fiestas del
Carnaval de Madrid un guiñol titulado La bruja y don
Cristóbal que podría ser
considerado como una adaptación de un clásico de los títeres
que popularizó García Lorca en el que la figura de Don
Cristóbal es un arquetipo del villano –el malo que, bajo uno
u otro nombre, es habitual en todos los guiñoles de
Occidente.
En medio de la función,
llegaron dos furgonetas de la policía antidisturbios y se
llevaron detenidos a los dos titiriteros amén de otros
destrozos en el alma del público infantil y en las
herramientas de trabajo de los artistas –inembargables,
decían las leyes-. A renglón seguido, el fiscal sacó la
guillotina y el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno,
ex policía franquista –obviamente implicado en asuntos tan
ejemplares como unos apartamentos en Miami provenientes del
affaire Franco, el de las maquinitas de los bares-, decretó prisión sin fianzacontra los dos artistas acusándoles, entre otras
minucias, de “enaltecimiento del terrorismo” –en total, les
pueden condenar a más de ocho años-.
Evidentemente, este dislate
jurídico es posible por la Ley Mordaza, esa que el PSOE
primero dijo “de entrada no” –¿remember OTAN?– y ahora,
incluso antes de pillar cacho, ya se ha olvidado de su
abolición sustituyéndola por una palabrería sintetizable en
que sólo ‘la reformará un poquito’.
De eso han pasado cinco
días. Cinco días con sus noches que los represaliados han
sufrido en la cárcel de Soto del Real donde NUNCA les
acompañaron pederastas confesos como J. Benítez, profesor en
el colegio catalán Maristes Sants-Les Corts y noticia
sangrante en estos mismos días, ni los innumerables curas
pederastas que pululan por la Piel de Toro ni otros
bujarrones civiles o militares. Dicho sea por citar sólo a
delincuentes contra la infancia, hayan sido acusados o no de
corrupción de menores, abusos sexuales, etc. ¿De este
agravio comparativo podemos deducir que el error de los
titiriteros fue no violar físicamente a su público infantil?
Doctores tiene la Iglesia que podrán sacarnos de dudas,
ellos que tienen experiencia en estos casos.
Huelga añadir que los
Grandes Medios de Manipulación (GMM) nos atiborran a toda
hora con unas versiones tan mentirosas como incongruentes
consigo mismas. Por ello y por respeto a la verdad zaherida
y comatosa, lo mejor es citar in extenso esta otra
(magistral) narración de los hechos:
“En esencia, La Bruja y don
Cristóbal procura representar,
bajo las figuras recurrentes de cuentos y teatros, la “caza
de brujas” al movimiento libertario que ha sufrido en los
últimos años, con los montajes policiales estilo “Operación
Pandora”. La obra está protagonizada por una bruja, que
representa a las personas de mala fama pública, y que se ve
en la situación de enfrentarse a los cuatro poderes que rige
la sociedad, esto es: la Propiedad, la Religión, la Fuerza
del Estado y la Ley.
La protagonista está en su
casa, y, en primer lugar, su vida es interrumpida por la
aparición del “Propietario”, que resulta ser el legítimo
poseedor legal de la casa donde vive. No existen monjas
violadas; bajo la forma de los muñecos, los adultos podemos
comprobar que el propietario decide aprovecharse de la
situación para violar a la bruja; en el forcejeo, la bruja
mata al propietario. Pero queda embarazada, y nace un niño.
Es entonces cuando aparece la segunda figura: una monja, que
encarna la Religión.
La monja quiere llevarse al
niño, pero encuentra resistencia en la bruja, y en el
enfrentamiento, la monja muere. Es entonces cuando aparece
el Policía, que representa la Fuerza del Estado, y golpea a
la bruja hasta dejarla inconsciente, y tras ello, construye
un montaje policial para acusarla ante la Ley, colocando una
pancarta de “Gora Alka-ETA” sobre su cuerpo, que intenta
mantener en pie para realizar la foto, como prueba.
A partir de este montaje
policial, surge la cuarta figura, que es la del Juez, que
acusa, y condena a muerte, a la protagonista, sacando una
horca. La bruja se las arregla para engañar al juez, que
mete la cabeza en su propia soga, y la aprovecha para
ahorcarle, para salvar su propia vida. El relato continúa
algo más, pero esta es la esencia de lo que transcurre, y
donde se encuentra toda la polémica” (Comunicado de la CNT-AIT de Granada respecto a la
detención de los integrantes de Títeres desde
abajopor supuesto
enaltecimiento del terrorismo, 06.febrero.2016)
LAS CONSECUENCIAS
Ríos de tinta y teras de
bytes han corrido para demostrar lo evidente: que los
títeres infantiles han sido siempre violentos si por
‘violentos’ entendemos la escenificación del traumatismo.
Conviene esta aclaración porque, en el estadio de
idiotización disneyana en el que nos encontramos, no se
considera violencia ni matar a la madre de Bambi ni fabricar
armas de juguete ni haber fusilado al abuelo republicano ni
encarcelado al primo ni un enorme etcétera en el que quieren
que nos enfanguemos añadiendo ejemplos.Pero, bueno, ya que
nos buscan las cosquillas, caeremos una sola vez en la
provocación mediante la cita de dos soniquetes tan
infantiles como populares:
“Yo quiero ver a un cura
colgado de un farol / y a veinte mil monjitas con las tripas
al sol” (canción infantil venezolana de incierto origen)
“Qué bonito es el colegio /
visto desde un aeroplano. / Qué bonito es ver caer / veinte
bombas sobre él / y dejarlo todo plano” (canción infantil
coreada en un elegante colegio de Madrid)
No perdamos ni un minuto más
en este tema y pasemos a la ofensiva: huelga decir que el
facherío olió sangre y se lanzó contra el Ayuntamiento en
general –el verdadero objetivo de toda esta tragedia para
unos y esperpento para todos–, y contra la concejalía de
Cultura en particular. Un poco más abajo analizaremos el
porqué de esta táctica pero, antes, observemos quién del PP
salió en la foto presentando muy ufano la primera querella
criminal:
El agraciado fue Iñigo
Henríquez de Luna Losada y Peñalva (Madrid, 1964), hijo de
la marquesa de Villablanca. Ni nos interesa ni sabemos si ya
ha heredado tan flamboyante título. Sin embargo, sí sabemos
que ese marquesado fue creado en 1692 por Carlos II el
Hechizado –léase, el Imbécil– para un tal Velasco en un
virreinato del Perú atosigado por continuas rebeliones de
indios, mestizos, comuneros y pequeños burgueses. En otras
palabras: es un título anegado en sangre. También sabemos
que, en el año 2011, el sr. Iñigo fue imputado en el caso Becaray, poco después, en el caso Guateque –ya
saben, los consabidos enjuagues inmobiliarios del PP
madrileño–. Tampoco nos interesa saber en qué cuajó la
imputación. Resumiendo: el neofranquismo atacó gracias a un
“ciudadano libre de toda sospecha”, es decir, libre de toda
preocupación cultural.
CULTURA, EL FLANCO MÁS DÉBIL
El inicuo encarcelamiento de
dos artistas es sólo un síntoma –y no el primero ni será el
último– de un cáncer terrible: el facherío ha diagnosticado
que el Ayuntamiento de los perroflautas tiene en la Cultura
su flanco más débil. En primer lugar, es lógico que piensen
así quienes jamás se han interesado por otra cultura que la
encarnada por Murillo y sus cromos inmaculados. En segundo
lugar, atacan ahí porque el caso Zapata les demostró que
tenían cierto éxito. En tercer lugar porque saben mejor que
nosotros que la verdadera
cultura es necesariamente transgresora.
La otra, la cultureta, es la
del penomenal rapael, la pornografía femenina ‘con encanto’,
las chulapas que “me dan el opio con tal gracia / que no me
puedo resistir” y los Garci de la película sobre el Dos de
Mayo filmada en platino y gualda. Por ahora, tienen recursos
en blanco y en negro para seguir con su tarea preferida: la
idiotización del personal, ayudados en ello por la baratura
de los subproductos de la cultureta gringa.Pero son
insaciables: no sólo aplastan por ansia monopolizadora toda
cultura realmente culta –léase, crítica, implacable e
incorruptible– sino que siempre promocionarán a su bazofia
histórica. Ejemplo al canto:
El Boletín de Prensa de la
Embajada de los EEUU (más conocido con El País), se alarma porque un Informe encargado por el
Ayuntamiento de Madrid a la universidad Complutense señala
como “calles franquistas” a eliminar del callejero a las
dedicadas a “Pla, Dalí y Mihura”. Algunas personas
primaverales pensarán que, aun reconociendo que todos ellos
eran fascistas/franquistas –y la lista asciende a 256
casos–, es una lista de máximos porque no todos ellos
asesinaron directamente. Por el contrario, yo creo que es
una lista de mínimos porque todos ellos asesinaron indirecta
o directamente y porque muchos más lo hicieron sin que
hayamos podido demostrar (todavía) sus vínculos con el
Holocausto español.
Examines solamente el caso
Dalí: es público y notorio que Dalí era unavida dollars y,
por ende, franquista cuando le convino. Me importa un rábano
saber/demostrar si mató o no mató personas porque es un
axioma (que no necesita demostración) que mató el buen gusto
de generaciones de españolitos. Quizá no merezca paredón ni
siquiera trullo alguno pero su Cristo en oro cochano
colgando entre la pelambre de las pecheras más horteras de
nuestra historia reciente merece que no haya calle ni plaza
monumental con su nombre; en suma, ni nada que nos recuerde
a la fuerza sus agobiantes productos culturetos.
¿Cuántos nuevos filones para
su sucia agit-prop encontrarán los neofranquistas? Fácil:
todos aquellos en los que la cultura sea mayor que la
industria cultural. Atacarán al débil pero no a aquel que se
haya vendido al capital; aunque haya sido tormentosa su
juventud y aunque viva de esos réditos mancillando su
pasado, le acogerán como al hijo pródigo –Boadella dixit–. Y
siempre se guiarán por el famoso principio “cuanto más
mentecata, más poderosa” –Elvira Lindo dixit–.
Por todo ello, abogamos por
hacer caso omiso a las provocaciones neofranquistas para ya,
¡pero ya!, pasar a la ofensiva [interrupción de urgencia]
ÚLTIMA HORA [18 hrs.]
En plena redacción de este
pasquín nos llega la (excelente pero insuficiente) noticia
de que Alfonso y Raúl han salido de la cárcel. Todo indica
que el facherío ha visto que el asunto salía hasta en su
biblia delFinancial Times y que
eso indicaba que todos los ‘países de nuestro entorno’
movían la cabeza musitando “ay, estos españoles son
incorregibles, cuando no matan toros se ponen
valleinclanescos, siempre están tirando al monte”… como si
ellos fueran la flotilla de la Libertad. Sr. Juez: es hora
de dar marcha atrás, por ahora.
Pero, cuidado, no hemos
escrito que han salido “en libertad” puesto que sólo les han
sustituido una celda pequeña por una celda grande –el
territorio del Reyno–. Item más, les han arruinado el
desempeño de su profesión utilizando la calumnia, les han
secuestrado sus herramientas de trabajo, les prohíben salir
del Reyno, etc. Y “pequeño detalle”: a estas horas, todavía
no sabemos si les han impuesto una fianza de esas
imposibles. Por si todo ello fuera poco, para que sepan que
siguen presos, les obligan a pasar por comisaría todos los
días –en lenguaje taleguero, han de pasar recuento–. Un claro procedimiento ilegítimo, mezquino,
pesetero, ruin de Ruiz: inadmisible.
En consecuencia, exigimos la
retirada de la demanda interpuesta por el aterrorizado
Ayuntamiento madrileño y la vuelta a sus puestos de trabajo
de aquel personal municipal que ha sido despedido tan inicua
como cobardemente. Pero aun es peor la propia demanda porque
es un prodigio de torpeza y de hipocresía: torpe porque se
transparentó que Carmena la presentó a trompicones,
probablemente por tacticismo –léase, la peor demagogia– o
quizá asustada por la derechona. E hipócrita porque
redactarla “por incumplimiento del contrato” la hace parecer
un tema menor cuando, en las circunstancias de esos días,
era un clavo más –y no el menos doloroso– en la crucifixión
de los dos artistas. Digámoslo claramente: era hacerse
cómplice del juez ex policía.
Y, sobre todo, exigimos la
libertad absoluta de los dos artistas-héroes bien a su
pesar–. Libertad absoluta sin cargos y con garantías de
reparación integral, no repetición e indemnización inmediata
por los daños causados. Y, de propina, exigimos el
procesamiento definitivo de los altos funcionarios
judiciales que han perpetrado este delito. Ya está bien de
terrorismo legal neofranquista. No nos conformaremos con
menos.
PROPOSICIÓN FINAL NO DE LEY
Ante el ataque continuado y
por motivos cada día más fútiles que la
derechona-de-toda-la-muerte y la izquierdona-de-boquilla
están efectuando desde dentro y desde fuera de las
instituciones contra el Ayuntamiento de Madrid, actuar a la
defensiva es simplemente suicida.
Y como no hay mejor defensa
que un ataque en toda regla, sugerimos/exigimos que se pase
a la ofensiva mediante una colosal fiesta provocación
cultural de esas que, desde el primer borrador, sepamos que
el neo-franquismo va a calificar como ‘provocación’ aunque, de puertas afuera, la califique como
“ofensa a la democracia, a la igualdad de los españoles, a
la unidad de la Patria” y, probablemente, ridícula por
atentar contra la ley de la gravitación universal.
Ejemplos sobran sin siquiera
salir del Reyno de las Expatrañas (Artajo dixit) ni en el
tiempo ni en el espacio. Nos basta con observar la
actualidad y guiarnos por dos métodos elementales: cantidad
y calidad.
A) Por cantidad: ¿Sacerdotes
y adláteres violando niños? Pues cabalgata de miles de
niños/as vestidos de primera comunión y armados con
cachiporras del guiñol tras una pancarta que diga “Primera
Insumisión”? Siguiendo el orden de mayor a menor terrorismo
legal: ¿Empapelan a unas sevillanas por haber paseado una
obra de arte titulada El Coño Insumiso? Pues la replicamos en Madrid pero elevada a la
enésima potencia: miles de coños insumisos. Etcétera.
B) Por calidad:
Prudentemente, dejamos en el tintero aquellas iniciativas
que estén realmente al mismo nivel de crueldad demostrado
por el fiscal y el juez de este caso. Explicitarlas sería
peligroso, sobre todo porque no podemos aspirar al nivel de
impunidad del que gozan los susodichos individuos.
Fuentes judiciales han
declarado que, cuando la ETA era ETA, los sumarios por
“enaltecimiento del terrorismo” no pasaban de un par al año.
Ahora, ascienden anualmente a más de treinta. El segmento
neofranquista del Poder Judicial nos marca el camino. ¿El
bunker togado quiere más trabajo? Pues se lo vamos a dar,
quizá empezando con una marea titiritera.
Antonio Pérez, 10 de febrero del 2016
La crítica que recogemos ha sido reeditada en el territorio dominado por el Estado chileno por los compas de NAC. Por nuestra parte, seguimos con esta la recopilación y presentación de textos que doten de sentido a nuestra crítica práctica en periodo electoral.
extraído de http://hommodolars.org/
La Necesidad De La Crítica A La Democracia Cuando El Capital Aboga Por “Mejorarla”
Nota Nac: Democracia y Política
En tiempos que la política y su expresión como democracia vuelven a entrar en crisis, crisis que es inseparable de la constante crisis del capital; la cuestión de la democracia vuelve a estar en “boga”. Es posible apreciar en el territorio dominado por el Estado de Chile que progresivamente se empiezan a realizar reformas para “mejorar” el sistema democrático. Es ahí donde resulta importante volver a insistir en retomar la crítica a la democracia como parte de la crítica unitaria al capitalismo. Pero desde nuestra perspectiva también creemos que es necesario abogar por una crítica a la concepción de política que se ha instaurado y de la cual la democracia es expresión de la misma. Nos explicamos a modo de tesis: la política se ha constituido desde la filosofía griega cuyo predominio es la metafísica. Esta última se ha desarrolla históricamente en conjunto con las condiciones materiales de cada época, hasta coincidir en la razón científica como actividad basada en el cálculo y la dominación. La metafísica ha “donado” su forma a la política y la política resulta ser un momento más de, precisamente, este pensamiento de la separación que resulta ser idéntico a las relaciones capitalistas.
El capitalismo como realización metafísica se adecua bastante a lo que expone Debord al inicio de su texto, parafraseando a Marx: “Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación”. Más adelante dirá: “La separación misma forma parte de la unidad del mundo, de la praxis social global que se ha escindido en realidad y en imagen”. Lo vivido se aparta en representación, la praxis se ha separado de sí misma en lo que conocemos como alienación pero a un grado que invade la totalidad de la vida, cada gesto, cada momento. La realidad misma se encuentra ajena a sí misma, en donde “una parte del mundo se representa ante el mundo y le es superior”. Esta representación parcial del mundo es producto del capitalismo espectacular en que “la mercancía ha alcanzado la ocupación total de la vida social” y es precisamente aquella parte construida completamente bajo la representación mistificada de la mercancía lo que se muestra como realidad. La separación se autonomiza en un mundo que es la realización del fetichismo de la mercancía.
1.- La democracia y su crítica
De entre todas las necesarias rupturas con el arsenal de conceptos que nos mantiene anclados al viejo mundo, hay dos que llegaron después de todas y que todavía no hacen su pleno efecto entre los partidarios de la revolución social: la crítica del progreso, y la crítica de la democracia.
La crítica del progreso ha ido llegando de a poco, de la mano principalmente de Walter Benjamin (sobre todo sus Tesis de filosofía de la historia), y luego por el surgimiento de corrientes que se denominan a sí mismas como “antidesarrollistas”.
La crítica de la democracia también se ha ido abriendo espacio muy de a poco. Y es necesario profundizar ambas para avanzar en la conformación de un campo revolucionario coherente.
Pero algo es algo. A mediados de los 80, por situarse en un pasado más o menos reciente, los revolucionarios viejos que conocí enseñaban que la batalla final ya estaba ganada, y que el comunismo era inevitable, o mera “cuestión de tiempo”. Por otra parte, en esos años (70 y 80) claramente se luchaba por “democracia”, más que por el “socialismo”, (para eso sirve el “antifascismo”), y en el mejor de los casos, se entendía al socialismo como una “democracia popular”, “democracia social”, o incluso “democracia obrera” -concepto que por lo demás, en diversas formas concretas, es reivindicado tanto por Rosa Luxemburgo, los consejistas (o izquierda comunista germano-holandesa), y hasta por la Internacional Situacionista-.
Los situacionistas, por ejemplo, saludaban en su recuento del movimiento de las ocupaciones (mayo/junio de 1968) las banderas rojas y negras en los edificios ocupados, por simbolizar precisamente la “democracia obrera” (ver “El comienzo de una época”, en IS N° 12, septiembre de 1969).
Herederos algo distanciados de la IS como el proyecto Enciclopedia de las Nocividades (EdN), al hacer un balance de lo ocurrido después de 1968 y hasta 1981 (Historia de diez años), también acuden constantemente revelan a un uso positivo del concepto de democracia, como característica de la autoactividad proletaria, usualmente acompañado del adjetivo “total”.
Por citar otro ejemplo tomado de encima de la mesa, recientemente me encontré en un libro sobre las cárceles en la transacción democrática española que su autor (encarcelado por 8 años tras el infame montaje policial conocido como caso Scala en Barcelona 1978) se queja de que “la democracia nunca llegó a las cárceles” (Se trata del excelente libro testimonial de Xavier Cañadas, Entremuros, en Muturreko Burutazioak, editado el 2012).
Y así, hasta el día de hoy no es inusual escuchar muchísimas alusiones a que vivimos en una “falsa democracia”.
Entonces, ¿estamos nosotros, los anticapitalistas, a favor de la democracia “verdadera”? ¿puede ser visto el comunismo como una ampliación, profundización o incluso superación de la democracia?
El que nos estemos planteando estas preguntas en el año 2015 demuestra lo anteriormente dicho: que la crítica de la democracia en general, y no solo de la “democracia burguesa”, llegó bastante tarde a nosotros, y no lo aprendimos de la IS sino que a través de los escritos de Gilles Dauvé y la obra del Grupo Comunista Internacionalista (sobre todo la revista Comunismo), los que a su vez nos descubrían los viejos textos de Amadeo Bordiga y las posiciones de la izquierda comunista italiana.
En el medio hispanohablante, creo no equivocarme si digo que fue sólo a través del contacto directo de los compañeros del MIL con los franceses de Movimiento Comunista y la librería El Viejo Topo que estas posiciones se conocieron, a partir de los 70. Entre otros esfuerzos por dar a conocer dicha crítica, podemos mencionar la publicación en 1977 por Etcétera-correspondencia de la guerra social de un folleto de Bordiga titulado “La ilusión democrática” (que reúne dos textos de principios de los años 20: Sobre la cuestión del parlamentarismo, y El principio democrático).
En el caso de Chile, creo que hasta hoy el tema casi no se ha discutido. Si bien la más conocida crítica de la democracia viene de la mano del anarquismo más combativo (ese que en general se plantea ya como abiertamente “antisocial”), a la vez que el anarquismo más leninoide y derechizado reivindica abiertamente la democracia directa, cuando no la democracia a secas, y hasta la soberanía de la nación, parece evidente que aún falta profundizar en la vinculación directa entre la dominación social del capital y su forma jurídico-política que es la democracia. Forma que por lo demás no sólo “esconde” sino que más bien se ajusta plenamente a la generalización de las relaciones sociales capitalistas, es decir, la imposición de la dictadura del valor.
Porque es precisamente en las sociedades que generalizan el uso del dinero donde se generaliza la democracia como forma política. Y es justamente en el capitalismo moderno donde se busca legitimidad mediante la revitalización de la vieja democracia griega, interesante truco ideológico que va a la par con el uso interesado de la mitología de la vieja república romana y la reutilización de las codificaciones de la fase final del Derecho romano, que como muchos juristas han señalado, se presta maravillosamente bien para configurar el orden público/privado de la sociedad burguesa.
Tal vez donde mejor se aprecia que la democracia es la forma política por excelencia del capitalismo moderno, es en el surgimiento de la pena de cárcel. En efecto, donde el Antiguo Régimen distinguía varios tipos de criminalidad y las asociaba a distintos tipos de penas (infamantes, corporales, pecuniarias), la Modernidad trae consigo la conversión de todas las infracciones penales a una escala temporal: a tal infracción, tal cantidad de tiempo de privación de libertad. Algo así hubiera sido imposible antes de la generalización de la producción de mercancías, y no resulta exagerado decir que esta forma la burguesía democratizó incluso las formas punitivas.
2.- Democracia, burocracia, acracia.
El Diccionario de la real Academia Española incluye dos acepciones de democracia: 1.- Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2.- Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
A estas alturas debiera ser claro que donde hay democracia no hay acracia, que es precisamente le negación de todo Estado y Gobierno, incluyendo el pretendido “gobierno del pueblo”.
Los anarquistas, al igual que los comunistas, superan y destruyen no sólo la democracia burguesa, sino que la democracia en general. La democracia obrera no basta para señalar una ruptura con la ideología dominante, y en los hechos vemos que no impide el que finalmente siempre una burocracia usurpe el nombre y la supuesta función histórica del proletariado. Por eso debemos ser claros: cualquier forma de reivindicación de la democracia (aunque sea bajo la idea de una “democracia socialista”, nombre que hasta Bakunin eligió en un momento para denominar en su momento a su Alianza), nos impide una ruptura completa con el nefasto legado de la socialdemocracia, que no sólo es el “partido burgués para los proletarios” sino que la ideología democrática que sigue impregnando las ideas y luchas del proletariado.
Mientras los proletarios e individuos de la especie humana que se rebelan contra la dictadura del valor sigan creyendo que luchan “por la verdadera democracia”, jamás será posible romper con el viejo orden del mundo, hacia la comunidad humana reconciliada consigo misma y con el planeta.
Otra cosa muy distinta es que si tras las promesas de libertad/igualdad/fraternidad con que se inicia la fase revolucionaria de la burguesía había contenidos reales que en tanto quedaban supeditados al desarrollo de la Economía capitalista se revelaban como ilusorios o incluso como pura ideología. Lo cierto es que si en la autoactividad humana que se manifiesta embrionariamente en las luchas proletarias hay una verdadera participación y autonomía individual y colectiva, precisamente por respeto a ese contenido real emancipatorio que hasta ahora es sólo un índice de cómo será la sociedad futura es que preferimos no colgarle a eso la dudosa etiqueta de la democracia.
En el camino de esta superación crítica de la democracia, no sorprende que encontremos mejores herramientas en el arsenal del “marxismo revolucionario” o crítico que en las del anarquismo oficial, que ya en 1936 mostró de una vez y para siempre su compromiso profundo con la democracia (contracara de la identificación de su doctrina anarquista con una verdadera ideología).
Por eso es que no resulta casual que el material que presentamos a continuación provenga de un tipo particularmente preciso de “marxismo”: las posiciones defendidas desde Francia por Jacques Camatte desde la publicación “Invariance”, consideradas por algunos como una posición o agrupación “neobordiguista”, y que han sido un referente esencial para la “ultraizquierda” post68 y las posiciones comunistas revolucionarias hasta el día de hoy (influyendo incluso a ciertas corrientes anarco-primitivistas). Quien quiera adentrarse en el estudio de dicha corriente, debería acudir al texto de Federico Corriente titulado “Jacques Cammate y el eslabón perdido de la crítica social contemporánea”.
La versión original del texto “La mistificación democrática” fue publicada en francés en el Número 6 de Invariance (1969). La versión en español que ofrecemos a continuación fue publicada en el número 32 (noviembre de 1992) de la revista Comunismo, del GCI, que intercalaba a cada tesis el comentario crítico del grupo. En esta ocasión volvemos a ofrecer ambos pero como textos separados.
Para seguir profundizando en el tema, recomendamos además la lectura del libro de Miriam Qarmat “Contra la democracia”, y el libro de Comunización/Klinamen “Materiales para una crítica de la democracia”.
Así que adelante compañeros: ¡un esfuerzo más, hacia la ruptura proletaria completa con el legado de la socialdemocracia! Pues ya sabemos que la revolución no puede ser parcial, sino que total, y que quienes hacen revoluciones a medias, cavan su propia tumba.
Un comunista-anárquico
Octubre de 2015
En tiempos que la política y su expresión como democracia vuelven a entrar en crisis, crisis que es inseparable de la constante crisis del capital; la cuestión de la democracia vuelve a estar en “boga”. Es posible apreciar en el territorio dominado por el Estado de Chile que progresivamente se empiezan a realizar reformas para “mejorar” el sistema democrático. Es ahí donde resulta importante volver a insistir en retomar la crítica a la democracia como parte de la crítica unitaria al capitalismo. Pero desde nuestra perspectiva también creemos que es necesario abogar por una crítica a la concepción de política que se ha instaurado y de la cual la democracia es expresión de la misma. Nos explicamos a modo de tesis: la política se ha constituido desde la filosofía griega cuyo predominio es la metafísica. Esta última se ha desarrolla históricamente en conjunto con las condiciones materiales de cada época, hasta coincidir en la razón científica como actividad basada en el cálculo y la dominación. La metafísica ha “donado” su forma a la política y la política resulta ser un momento más de, precisamente, este pensamiento de la separación que resulta ser idéntico a las relaciones capitalistas.
*
Debord en “La sociedad del espectáculo” establece una revisión sobre
el capitalismo actual que más bien puede comprenderse como los
fundamentos del capitalismo mismo. Este desde una perspectiva metafísica
podría considerarse “el heredero de toda la debilidad del proyecto
filosófico occidental que fue una comprensión de la actividad dominada
por las categorías del ver, de la misma forma que se funda sobre el
despliegue incesante de la racionalidad técnica precisa que parte de
este pensamiento”. Esta filosofía “en tanto que poder del
pensamiento separado y pensamiento del poder separado, jamás ha podido
superar la teología por sí misma. El espectáculo es la reconstrucción
material de la ilusión religiosa”. Su realización correspondería a
“el poder separado desarrollándose por sí mismo, en el crecimiento de
la productividad mediante el refinamiento incesante de la división del
trabajo en fragmentación de gestos, ya dominados por el movimiento
independiente de las máquinas; y trabajando para un mercado cada vez más
extendido”El capitalismo como realización metafísica se adecua bastante a lo que expone Debord al inicio de su texto, parafraseando a Marx: “Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación”. Más adelante dirá: “La separación misma forma parte de la unidad del mundo, de la praxis social global que se ha escindido en realidad y en imagen”. Lo vivido se aparta en representación, la praxis se ha separado de sí misma en lo que conocemos como alienación pero a un grado que invade la totalidad de la vida, cada gesto, cada momento. La realidad misma se encuentra ajena a sí misma, en donde “una parte del mundo se representa ante el mundo y le es superior”. Esta representación parcial del mundo es producto del capitalismo espectacular en que “la mercancía ha alcanzado la ocupación total de la vida social” y es precisamente aquella parte construida completamente bajo la representación mistificada de la mercancía lo que se muestra como realidad. La separación se autonomiza en un mundo que es la realización del fetichismo de la mercancía.
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Presentación texto “La mistificación democrática”
1.- La democracia y su crítica
De entre todas las necesarias rupturas con el arsenal de conceptos que nos mantiene anclados al viejo mundo, hay dos que llegaron después de todas y que todavía no hacen su pleno efecto entre los partidarios de la revolución social: la crítica del progreso, y la crítica de la democracia.
La crítica del progreso ha ido llegando de a poco, de la mano principalmente de Walter Benjamin (sobre todo sus Tesis de filosofía de la historia), y luego por el surgimiento de corrientes que se denominan a sí mismas como “antidesarrollistas”.
La crítica de la democracia también se ha ido abriendo espacio muy de a poco. Y es necesario profundizar ambas para avanzar en la conformación de un campo revolucionario coherente.
Pero algo es algo. A mediados de los 80, por situarse en un pasado más o menos reciente, los revolucionarios viejos que conocí enseñaban que la batalla final ya estaba ganada, y que el comunismo era inevitable, o mera “cuestión de tiempo”. Por otra parte, en esos años (70 y 80) claramente se luchaba por “democracia”, más que por el “socialismo”, (para eso sirve el “antifascismo”), y en el mejor de los casos, se entendía al socialismo como una “democracia popular”, “democracia social”, o incluso “democracia obrera” -concepto que por lo demás, en diversas formas concretas, es reivindicado tanto por Rosa Luxemburgo, los consejistas (o izquierda comunista germano-holandesa), y hasta por la Internacional Situacionista-.
Los situacionistas, por ejemplo, saludaban en su recuento del movimiento de las ocupaciones (mayo/junio de 1968) las banderas rojas y negras en los edificios ocupados, por simbolizar precisamente la “democracia obrera” (ver “El comienzo de una época”, en IS N° 12, septiembre de 1969).
Herederos algo distanciados de la IS como el proyecto Enciclopedia de las Nocividades (EdN), al hacer un balance de lo ocurrido después de 1968 y hasta 1981 (Historia de diez años), también acuden constantemente revelan a un uso positivo del concepto de democracia, como característica de la autoactividad proletaria, usualmente acompañado del adjetivo “total”.
Por citar otro ejemplo tomado de encima de la mesa, recientemente me encontré en un libro sobre las cárceles en la transacción democrática española que su autor (encarcelado por 8 años tras el infame montaje policial conocido como caso Scala en Barcelona 1978) se queja de que “la democracia nunca llegó a las cárceles” (Se trata del excelente libro testimonial de Xavier Cañadas, Entremuros, en Muturreko Burutazioak, editado el 2012).
Y así, hasta el día de hoy no es inusual escuchar muchísimas alusiones a que vivimos en una “falsa democracia”.
Entonces, ¿estamos nosotros, los anticapitalistas, a favor de la democracia “verdadera”? ¿puede ser visto el comunismo como una ampliación, profundización o incluso superación de la democracia?
El que nos estemos planteando estas preguntas en el año 2015 demuestra lo anteriormente dicho: que la crítica de la democracia en general, y no solo de la “democracia burguesa”, llegó bastante tarde a nosotros, y no lo aprendimos de la IS sino que a través de los escritos de Gilles Dauvé y la obra del Grupo Comunista Internacionalista (sobre todo la revista Comunismo), los que a su vez nos descubrían los viejos textos de Amadeo Bordiga y las posiciones de la izquierda comunista italiana.
En el medio hispanohablante, creo no equivocarme si digo que fue sólo a través del contacto directo de los compañeros del MIL con los franceses de Movimiento Comunista y la librería El Viejo Topo que estas posiciones se conocieron, a partir de los 70. Entre otros esfuerzos por dar a conocer dicha crítica, podemos mencionar la publicación en 1977 por Etcétera-correspondencia de la guerra social de un folleto de Bordiga titulado “La ilusión democrática” (que reúne dos textos de principios de los años 20: Sobre la cuestión del parlamentarismo, y El principio democrático).
En el caso de Chile, creo que hasta hoy el tema casi no se ha discutido. Si bien la más conocida crítica de la democracia viene de la mano del anarquismo más combativo (ese que en general se plantea ya como abiertamente “antisocial”), a la vez que el anarquismo más leninoide y derechizado reivindica abiertamente la democracia directa, cuando no la democracia a secas, y hasta la soberanía de la nación, parece evidente que aún falta profundizar en la vinculación directa entre la dominación social del capital y su forma jurídico-política que es la democracia. Forma que por lo demás no sólo “esconde” sino que más bien se ajusta plenamente a la generalización de las relaciones sociales capitalistas, es decir, la imposición de la dictadura del valor.
Porque es precisamente en las sociedades que generalizan el uso del dinero donde se generaliza la democracia como forma política. Y es justamente en el capitalismo moderno donde se busca legitimidad mediante la revitalización de la vieja democracia griega, interesante truco ideológico que va a la par con el uso interesado de la mitología de la vieja república romana y la reutilización de las codificaciones de la fase final del Derecho romano, que como muchos juristas han señalado, se presta maravillosamente bien para configurar el orden público/privado de la sociedad burguesa.
Tal vez donde mejor se aprecia que la democracia es la forma política por excelencia del capitalismo moderno, es en el surgimiento de la pena de cárcel. En efecto, donde el Antiguo Régimen distinguía varios tipos de criminalidad y las asociaba a distintos tipos de penas (infamantes, corporales, pecuniarias), la Modernidad trae consigo la conversión de todas las infracciones penales a una escala temporal: a tal infracción, tal cantidad de tiempo de privación de libertad. Algo así hubiera sido imposible antes de la generalización de la producción de mercancías, y no resulta exagerado decir que esta forma la burguesía democratizó incluso las formas punitivas.
2.- Democracia, burocracia, acracia.
El Diccionario de la real Academia Española incluye dos acepciones de democracia: 1.- Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2.- Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.
A estas alturas debiera ser claro que donde hay democracia no hay acracia, que es precisamente le negación de todo Estado y Gobierno, incluyendo el pretendido “gobierno del pueblo”.
Los anarquistas, al igual que los comunistas, superan y destruyen no sólo la democracia burguesa, sino que la democracia en general. La democracia obrera no basta para señalar una ruptura con la ideología dominante, y en los hechos vemos que no impide el que finalmente siempre una burocracia usurpe el nombre y la supuesta función histórica del proletariado. Por eso debemos ser claros: cualquier forma de reivindicación de la democracia (aunque sea bajo la idea de una “democracia socialista”, nombre que hasta Bakunin eligió en un momento para denominar en su momento a su Alianza), nos impide una ruptura completa con el nefasto legado de la socialdemocracia, que no sólo es el “partido burgués para los proletarios” sino que la ideología democrática que sigue impregnando las ideas y luchas del proletariado.
Mientras los proletarios e individuos de la especie humana que se rebelan contra la dictadura del valor sigan creyendo que luchan “por la verdadera democracia”, jamás será posible romper con el viejo orden del mundo, hacia la comunidad humana reconciliada consigo misma y con el planeta.
Otra cosa muy distinta es que si tras las promesas de libertad/igualdad/fraternidad con que se inicia la fase revolucionaria de la burguesía había contenidos reales que en tanto quedaban supeditados al desarrollo de la Economía capitalista se revelaban como ilusorios o incluso como pura ideología. Lo cierto es que si en la autoactividad humana que se manifiesta embrionariamente en las luchas proletarias hay una verdadera participación y autonomía individual y colectiva, precisamente por respeto a ese contenido real emancipatorio que hasta ahora es sólo un índice de cómo será la sociedad futura es que preferimos no colgarle a eso la dudosa etiqueta de la democracia.
En el camino de esta superación crítica de la democracia, no sorprende que encontremos mejores herramientas en el arsenal del “marxismo revolucionario” o crítico que en las del anarquismo oficial, que ya en 1936 mostró de una vez y para siempre su compromiso profundo con la democracia (contracara de la identificación de su doctrina anarquista con una verdadera ideología).
Por eso es que no resulta casual que el material que presentamos a continuación provenga de un tipo particularmente preciso de “marxismo”: las posiciones defendidas desde Francia por Jacques Camatte desde la publicación “Invariance”, consideradas por algunos como una posición o agrupación “neobordiguista”, y que han sido un referente esencial para la “ultraizquierda” post68 y las posiciones comunistas revolucionarias hasta el día de hoy (influyendo incluso a ciertas corrientes anarco-primitivistas). Quien quiera adentrarse en el estudio de dicha corriente, debería acudir al texto de Federico Corriente titulado “Jacques Cammate y el eslabón perdido de la crítica social contemporánea”.
La versión original del texto “La mistificación democrática” fue publicada en francés en el Número 6 de Invariance (1969). La versión en español que ofrecemos a continuación fue publicada en el número 32 (noviembre de 1992) de la revista Comunismo, del GCI, que intercalaba a cada tesis el comentario crítico del grupo. En esta ocasión volvemos a ofrecer ambos pero como textos separados.
Para seguir profundizando en el tema, recomendamos además la lectura del libro de Miriam Qarmat “Contra la democracia”, y el libro de Comunización/Klinamen “Materiales para una crítica de la democracia”.
Así que adelante compañeros: ¡un esfuerzo más, hacia la ruptura proletaria completa con el legado de la socialdemocracia! Pues ya sabemos que la revolución no puede ser parcial, sino que total, y que quienes hacen revoluciones a medias, cavan su propia tumba.
Un comunista-anárquico
Octubre de 2015
extraído de http://hommodolars.org/
LA MISMA APUESTA - Elecciones municipales y lavado de cara del Sistema para que todo siga igual
Folleto que recopila algunos textos críticos relacionados con las elecciones municipales, la política y los políticos y que fue editado con motivo de las anteriores elecciones (primavera 2015). Lo rescatamos en estos días
***
Del sabotaje como una de las más bellas artes
Instituto Asturiano de Vandalismo Comparado
Nunca es malo releer ciertos textos. esperamos que no solo usted busque "lo ultimo", sino tambien incorpore lo que de seguro puede encontrar en varias web, pero que creemos necesario de tanto en tanto repetirlo. Este texto fue publicado en el Llar n º 33.
1.
“¿Quién reavivará los violentos torbellinos de fuego
sino nosotros y aquellos que creemos hermanos?
¡Venid! Novelescos amigos: Esto va a gustarnos.
¡Jamás trabajaremos, oh oleajes de fuego!”
“Que este mundo reviente. Es la verdadera senda.
¡Adelante, en marcha!”
A. Rimbaud (1854-1891)
El espectáculo escribe el guión y reparte los papeles: obrero, profesor, estudiante, ama de casa, padre, madre, hijo, hija, parad@, policía, militar, artista, humanitario, intelectualoide... la mayoría de las personas con diversos roles a lo largo de 24 horas por lo que su existencia es, si cabe, más terrible todavía. Cada un@ con su cuadro neurótico-esquizoide y que responderá a los estímulos lanzados desde el poder de la manera esperada. Toda la actividad social es planificada para reforzar el espectáculo ralentizando su proceso imparable de descomposición.
Como no queremos oír los rechinares de l@s sufrid@s militantistas de cualquier organización, que conste que no estamos en contra de la organización en sí, sino de la organización como un fin en si mismo, como cristalización de cualquier ideología y como órgano separado, representante de la clase. Estamos por la auto-organización autónoma de l@s explotad@s. La Historia nos ha demostrado, y esto es algo que consciente o inconscientemente no se le escapa a nadie, con dos ejemplos claros que las tradicionales formas Partido (Revolución Rusa) y Sindicato (Revolución Española) no han sido más que dos intentos de gestionar el capitalismo y no de superarlo. Al tomar el poder no se ha destruido sino que se ha ejercido; por un lado la clase burocrática sustituye a la burguesía y por el otro los dirigentes anarcosindicalistas participan en el poder burgués llamando a la autogestión de la explotación y de la alineación, mientras las bases intentaban superar en la práctica las relaciones de producción y sociales mediante la gestión directa de todos los aspectos de su vida y no sólo del trabajo. Precisamente, ambas formas tienen en común la exaltación del trabajo (coincidiendo con los nacionalsocialistas y todas las formas políticas del capitalismo). Su visión cuantitativa buscaba un aumento de la producción dejando de lado el aumento cualitativo de la vida. Esta derrota (práctica y teórica) de las organizaciones tradicionales que nos dicen representar no ha sido asumida por la clase trabajadora (y es que parece que sólo sabemos trabajar) seguimos sin mantener ningún control sobre cualquier aspecto esencial de nuestra vida en un mundo que se hace no sólo sin nuestra participación (excluyéndonos) sino contra nosotr@s. Pero compañer@s, la Historia no es cíclica es un proceso acumulativo y ya pesa demasiado sobre nuestros cansados cuerpos.
2.
“Jamás tuvieron los que se burlan un lenguaje tan engañador”
Shakespeare. “Sueño de una noche de verano”.
La contradicción entre las posibilidades de los medios de producción (del uso de algunos para el goce de tod@s, ya que la mayoría inútiles o perjudiciales habría que destruirlos) y las relaciones de producción (esclavitud asalariada, mercantilización y exclusión en una sociedad de clases) ha llegado a un punto de inflexión insalvable. Al espectáculo le supone más falsificar la naturaleza de esta contradicción que aumentar la producción de mercancías con un valor de uso decreciente. Esta inercia inmóvil le obliga a desplegar todos su medios de recuperación de cualquier movimiento real de oposición y dirigir él mismo la crítica espectacular del espectáculo. Una hipócrita-autocrítica dirigida por su policía del pensamiento descompuesto (pro-situs, cuadros, ONG´s, recuperadores, artistas, periodistas... todos ellos políticamente correctos y peñita del “buen rollito”). Estas escobillas del water de la modernidad, como buenos curas, esperan que con sus parches, el propio desarrollo del sistema nos dirigirá cogidit@s de la mano hacia un mundo ideal, planificado por su falsa conciencia y la podredumbre de su cerebro cuadriculado; como si alguna vez nos hubiesen regalado algo. Su función social que viene siendo denunciada desde hace décadas les ha costado más de una agresión, apaleamiento o asesinato y estamos segur@s que no van a ser simples anécdotas. Nos engañan y nos manipulan, no debemos permitírselo ni un día más, ellos son los guardianes de la llave de nuestras cadenas infernales. Entretienen nuestro pensamiento con debates sin importancia y nos imponen su opinión evitando cuestiones tan simples que les hacen temblar de terror: ¿Cómo vivir mejor? ¿quién y qué nos lo impide?. Preguntas que desenmascararían inmediatamente a estos profesionales de la mentira. La coherencia de la crítica y la crítica de la incoherencia ayudarán en esta labor.
3.
“La injusticia no es anónima, tiene nombre y dirección”.
Bertolt Brecht
La teoría situacionista, como crítica integral de la totalidad de las condiciones de supervivencia y del capitalismo espectacular-mercantil que las necesita, ha sido verificada por los hechos de la falsificación. No se puede combatir la alineación bajo formas alienadas. El sabotaje de este mundo, empieza por la ruptura con los roles que nos impone el sistema, por el sabotaje de nuestra muerte en vida y la negación del papel que nos asignan y diseñan. En estos momentos hablar de Revolución es tener un cadáver en la boca, sólo hace falta mirar a nuestro alrededor para ver un decorado que nos recuerda constantemente la derrota. El sabotaje es pues una acción que sirve de revulsivo contra la irrealidad que nos oprime. Una práctica que no ha escapado a las recuperaciones ideológicas transformándola en “terrorismo” (la profesionalización del sabotaje) que no ha hecho más que reforzar el sistema debido a su carácter centralista, jerarquizado y militarista. Hoy, no se plantea el crear una organización armada de este tipo sino el ataque difuso de pequeños grupos de afinidad incontrolables por alguna estructura superior que se unen y desunen como las mareas lunares. Unas mareas que nacen de la conciencia de lo mal que están las cosas y lo peor que se van a poner por el desarrollo de los acontecimientos.
En el siglo XIX existía una práctica similar que puso en jaque al capitalismo incipiente. Aparte de los ataques luditas, las llamadas “rondas proletarias” que por su falta de estructura rígida y su máxima flexibilidad en los ataques hizo casi imposible su represión y recuperación, en la que cumplieron un papel principal los, también incipiente, sindicatos. Un grupo de gente se juntaba, golpeaba y se diluía en la masa mientras un nuevo grupo se formaba en su interior. Este sabotaje difuso hace dificilísimo para el enemigo el llegar a detener a nadie, esto convierte este ataque en un universo de placeres para gamberr@s ilustrad@s cuyas sensaciones son imposibles de describir o comunicar con el pobre y banal lenguaje de las palabras.
El juego de la subversión cuyas reglas escriben l@s que participan de él, se vuelve un arma eficaz contra el capitalismo en todas sus formas. Hay más que destruir que construir.
4.
“Nuestra época no necesita escribir consignas poéticas sino ejecutarlas”.
Internacional Situacionista.
Está demostrado que pequeños grupos que atacan hacen más daño que grandes organizaciones especialistas de la lucha armada. La Brigada de la Cólera – continuó su actividad cuando fueron detenidas algunas personas y el estado inglés daba por desarticulado el movimiento- es un ejemplo. El poder lo tiene difícil para reprimir o eliminar a pequeños grupos que con toda seguridad no se conocen entre sí y lo único que les une es el deseo de destrucción de un sistema que les impide vivir y les condena a la supervivencia y a la incertidumbre. No se buscan acciones exhibicionistas para dar propaganda a ninguna sigla o marca de origen. En el caso de Asturies, por ser el más cercano, el sabotaje ha sido un arma de clase utilizado innumerables veces, sobre todo en los conflictos laborales en las empresas. Duro Felguera, Hunosa, Naval, Ciata... No nos estamos inventando nada, el sabotaje ha sido, es y será un medio para alcanzar cualquier objetivo; cualquier persona harta, independientemente de su ideología la utiliza. Desde el oficinista que roba material de oficina hasta la trabajadora que estropea la máquina a la que está encadenada, pasando por la utilización de goma-2 como los despedidos de Duro-Felguera. Hoy, el ejemplo está en la quema de ETT´s. La práctica del sabotaje queda reducida a conflictos puntuales y muy localizados, sin perspectiva global y simplemente para soluciones parciales, con unas reivindicaciones económicas que quedan dentro de los límites impuestos donde se desenvuelve la lógica capitalista. Idem de lienzo para el caso de las ETT´s, un ataque que se sale de la temporalidad de un conflicto en una empresa pero que no cuestiona la esclavitud salarial sino su forma más extrema, no se quiere acabar con la explotación de una clase sino con las ETT´s; por lo que ce por be estamos en lo mismo. Hoy, el conflicto es global y no se soluciona con luchas parciales, sino una lucha integral y de rechazo en bloque de esta sociedad. Hay que acabar con la reducción de nuestras vidas a mercancía y el trabajo asalariado que nos mata y no sólo con las ETT´s. Tenemos que acabar con la sociedad de clases y no sólo con el fascismo. Desviar la atención hacia problemas parciales sólo beneficia a los de siempre, a los gestores de nuestra miseria y a los que algún día pretenden gestionarla, y ambos son parte de los objetivos a sabotear por l@s revolucionari@s.
La práctica del sabotaje difuso (autonomía sin trabas, máxima flexibilidad, auto-organización, mínimo riesgo), entre personas afines, abre la posibilidad de comunicación real destruyendo la espectacular, rompiendo la apatía e impotencia del eterno monólogo revolucionarista. Relaciones y posibilidad de contactos con otras personas en la negación del rol espectacular. Son situaciones efímeras que por su preparación y desarrollo llevan en su esencia la situación revolucionaria que ya no dará un paso atrás y que suprimirá las condiciones de supervivencia. No cae en la irremediable jerarquización alienante que conlleva la especialización de cualquier grupo armado de carácter autoritario y militarista en el que las masas delegan su participación en los ataques.
El aumento cuantitativo de esta práctica no nos llega de la mano de los voceros propagandísticos del espectáculo sino de pasear por el escenario del capitalismo y encontrarnos en la deriva con cajeros quemados, ETT´s con los cristales rotos, cerrajeros cambiando la cerradura de un supermercado... visiones que nos hacen esbozar sonrisas cómplices y que nos animan a salir esa misma noche a jugar con fuego para que en otras personas desconocidas, pero cómplices, también surjan sonrisas por el hermanamiento en la destrucción. No importa el número sino la calidad de los gestos; sabotajes, expropiaciones, reducciones... nos devuelven parte de la vida que nos niegan, pero la queremos toda. Compañer@s el juego es vuestro y os animamos a su práctica diaria. Montároslo con vuestr@s colegas. Contra el viejo mundo en todas sus caras, para salir de la prehistoria, extendamos y multipliquemos los ataques.
Segundo número de la publicación Concejo, espacio de encuentro para el pensamiento crítico
Ya está disponible el segundo número de la publicación Concejo, espacio de encuentro para el pensamiento crítico que se compone de dos textos ambos provenientes de una misma pluma y una misma correspondencia. El primero, “Respondiendo a la llamada del cuerno”, entra en diálogo con el nú¬mero anterior de la revista para hacer sus aportacio¬nes en el debate en torno al movimiento del 15M, concretando aspectos y moviendo algún enfoque; en “Carta abierta a la asamblea contra el Fracking de Burgos” –a quien este zaguán está queriendo acom¬pañar–, desde una aproximación al mundo comunal, problematiza componentes básicos de esta lucha y tantas otras.
[recibimos y publicamos]
https://argelaga.wordpress. com/
I.
La derrota del movimiento obrero fue la causa de
que la crítica social quedara aislada en pequeños círculos
de irreductibles. Los cambios profundos experimentados por
el sistema capitalista junto con el crecimiento del aparato
estatal bloquearon cualquier deriva que culminara en una
organización de la clase orientada hacia objetivos
revolucionarios. Las luchas se reorientaron hacia
reivindicaciones inmediatas centradas principalmente en la
conservación del empleo, mientras que la llama de las
grandes metas emancipadoras quedó apagada por el vendaval
participativo que produjo la apertura de las instituciones a
los partidos “obreros”. Tuvo lugar entonces en el terreno
teórico el paso de la crítica proletaria revolucionaria a la
ideología social liberal burguesa y, en el terreno de la
praxis, la trasformación de la lucha de clases en
sindicalismo de concertación y contienda electoral. El
proletariado no salió indemne de tanta sacudida, fundiéndose
con las nuevas clases medias en una masa amorfa adicta al
régimen productivista. Las crisis sucesivas nacidas de las
nuevas contradicciones originadas por la globalización
apenas han alterado la situación anterior. Las minorías
radicales siguen empeñándose en reproducir un obrerismo
ideológico sin sentido, aferrándose a las viejas fórmulas
superadas. Las alternativas individualistas, primitivistas y
ecologistas no son mucho más acertadas, ya que son simples
ideologías de recambio y no expresiones de movimientos
trasformadores apoyados en una comprensión real de las
condiciones históricas presentes.
II.
El nuevo régimen social se desarrolló a partir de
una fusión del Capital con el Estado, y, por
consiguiente, de la economía con el sindicalismo y la
política. El crecimiento económico era la condición sine
qua non para el acceso a “la sociedad del bienestar”,
objetivo que había reemplazado a la “autogestión” y el
“socialismo” y, por lo tanto, el imperativo principal de
cualquier política de partido. Según la mentalidad
progresista de los nuevos dirigentes, la abundancia de
mercancías y crédito, la propiedad inmobiliaria y los
servicios estatales, frutos de un “desarrollo”
tecnoeconómico creador de puestos de trabajo, disolverían
cualquier antagonismo social y pondrían fin a una época de
luchas de clase. Las masas, encerradas en su vida privada,
dejarían de buen grado los asuntos públicos y salariales en
manos de los profesionales de la negociación, obedeciendo
puntualmente a las indicaciones trasmitidas por los medios
de la comunicación espectacular. En consecuencia, la crítica
social tenía que ser forzosamente contraria al
desarrollismo, aunque solamente fuera por contrarrestar el
conformismo producido por dicho “bienestar”. Y había de ser,
complementariamente, antipatriarcal, antiestatista y
antipolítica. Tenía que romper tanto con la tradición
socialdemócrata y el obrerismo político, como con el
machismo y la ideología del Progreso, creencias espurias con
las que la burguesía había contaminado al proletariado.
III.
La integración de los trabajadores, en tanto que
principal fuerza de consumo, unificaba la industria con la
vida. El desarrollo era el arma mediante la cual el Capital
colonizaba la vida cotidiana y destruía la sociedad civil
–especialmente el medio obrero– privándola de la menor
autonomía. La descolonización no podía ser más que
antidesarrollista. La crítica de la idea de Progreso, como
la de la neutralidad de la técnica y del Estado que le
servía de corolario, era el nuevo punto de partida. Otras
razones venían a reafirmar el antidesarrollismo como
característica principal del anticapitalismo: las derivadas
de la fusión del territorio y la urbe en detrimento del
primero. El impacto destructivo de las políticas
desarrollistas sobre los individuos y el entorno que ponía
en peligro la permanencia de la vida misma en el planeta,
contaminaba, trastornaba el clima, despoblaba el campo,
agotaba los recursos, desequilibraba el territorio y forzaba
un estilo de vida urbano artificial y alienado. Así pues, la
crítica social incorporaba como elementos fundamentales la
crítica de la agricultura industrial, del despilfarro
energético, del consumismo y del urbanismo. La revolución no
provocaría una aceleración de la economía, sino que
activaría un freno de emergencia. La producción, la
circulación y la distribución capitalistas no son
autogestionables. La propiedad nacional o colectivista de
unos medios de producción y circulación eminentemente
destructivos no solucionaría ninguno de los problemas
planteados, por cuanto que la solución sería más bien el
resultado de diversos procesos de desglobalización,
desmantelamiento industrial, desurbanización y
desestatización.
IV.
La crítica social no puede prescindir de conceptos
como el de alienación, ideología, razón o sujeto histórico,
sin los cuales nunca rebasará el horizonte cultural de la
dominación. El sujeto revolucionario es un ser histórico,
una comunidad de individuos cuyos intereses son universales,
producida en el tiempo y que camina hacia su realización
plena en el tiempo. La crítica tradicional concedía el papel
de sujeto de la historia y redentor de la humanidad al
proletariado, pero dadas las condiciones económico-políticas
actuales, no puede atribuirse ese honor a la masa
desfavorecida de asalariados. Primero, porque ha perdido su
centralidad, ya que no es la principal fuerza productiva, lo
es la tecnología, la maquinización; segundo, porque no forma
un mundo aparte en el seno de la sociedad, con sus propios
valores, tradiciones y reglas. No puede constituirse un
sujeto –una comunidad, una clase– exclusivamente basándose
en la condición de asalariado. Tampoco los conflictos
laborales, aunque legítimos, son capaces de abrir unas
perspectivas anticapitalistas mínimas. Por otro lado, no son
precisamente los asalariados de hoy quienes reivindican el
honor de la primera fila en el combate por la abolición del
Capital y el Estado, prefiriendo de largo dejarse llevar por
las políticas posibilistas de las nuevas clases medias, las
únicas que han mostrado capacidad de iniciativa
institucional. El nuevo sujeto, es decir, la comunidad de
combatientes anticapitalistas, ha de emerger de conflictos
cuya resolución sea imposible en el marco del sistema actual
de dominio.
V.
Habiendo alcanzado sus límites internos y externos,
el capitalismo se ha instalado permanentemente en la crisis
y prosigue su marcha a través de innumerables
confrontaciones. Dejando aparte la geopolítica militar,
responsable de las guerras por el control de recursos, y
limitándonos a las condiciones locales, dos son los tipos de
lucha capaces de cuestionar la naturaleza del sistema: las
luchas urbanas y la defensa del territorio. En las
conurbaciones tienen lugar resistencias contra la exclusión
y el endurecimiento represivo que exige el control de las
masas excluidas. Son un buen ejemplo de ello las luchas
contra los desahucios, las privatizaciones, la precariedad y
los abusos jurídico-policiales. Sin embargo, es en el
territorio no urbano donde se generan los conflictos
mayores, aquellos que agravan las condiciones de vida y
ponen en peligro la supervivencia de la población, y que,
por lo tanto, son los que pueden aportar mayor conciencia
antidesarrollista. El territorio periurbano, expurgado de
actividades agrícolas, se ha convertido en escenario de
grandes proyectos especulativos sin ninguna utilidad para
sus habitantes: prospecciones de petróleo y gas no
convencionales, construcción de grandes infraestructuras, de
macrocárceles, de vertederos, de plantas incineradoras, de
centrales energéticas, de residencias vacacionales, etc. En
consecuencia, la defensa del territorio contra su
reordenación explotadora constituye el eje donde pivota la
lucha antidesarrollista, defensa que cuenta con la
particularidad de sobrepasar el horizonte rural: sus
efectivos proceden mayoritariamente de las conurbaciones.
VI.
El tipo organizativo que surge de la nueva
conflictividad se apoya en relaciones de vecindad, más que
de lugar de trabajo. El sujeto se reconstituye ante todo
como organización vecinal, no como sindicato, coalición o
partido, y eso es así porque la cuestión social se presenta
cada vez más como cuestión urbana y territorial. Esta clase
de organización, que abarca todas las esferas de la
actividad social, goza de la ventaja de estar mejor
prevenida contra la burocracia, pues funciona
horizontalmente, rotando cargos representativos y tareas. No
presenta un perfil único, pues es producto de condiciones
locales de lucha, actuando bien como asamblea o plataforma,
bien como grupo de apoyo o “zona a defender”. Tampoco está a
salvo de la recuperación o del reformismo, puesto que la
conciencia antidesarrollista no acompaña las luchas con la
suficiente contundencia como para volverlas irrecuperables y
revolucionarias. Y no las acompaña en la medida que el grado
de disidencia de los combatientes es pobre y el fetichismo
de la política es grande, cosa que impide hacer de la
segregación un arma. Pero precisamente porque el sistema es
irreformable, la lucha no se ha de centrar solamente en sus
aspectos negativos, sino también en aquellos que de alguna
forma constituyen embriones experimentales de una sociedad
nueva. La comunidad se crea tanto en la movilización y la
resistencia como en la obra constructiva y creadora. Y así
en el espacio urbano hemos visto aparecer ágoras de barrio,
coordinadoras asamblearias de trabajadores, huertos
comunitarios, comedores populares, clínicas alternativas,
talleres autogestionados y otras iniciativas más o menos
logradas como respuesta a problemas concretos. En el
territorio se producen experiencias ruralizadoras como
cooperativas integrales, ocupación de tierras, cultivos
salvajes, recuperación de bienes comunales, reivindicación
de prácticas de autogobierno tradicionales (juntas,
concejos, universidades), etc. Son ejemplos dispersos,
marginales, voluntaristas y mal equipados, pero de suma
importancia, puesto que indican el camino a seguir cuando un
verdadero movimiento social cristalice y supere el estadio
de las barricadas.
VII.
Recapitulando, el antidesarrollismo es una
reflexión crítica y una práctica antagonista nacida de los
conflictos provocados por el desarrollo en la fase última
del régimen capitalista. Es una teoría abierta que hace
balance de la lucha de clases pasada e incorpora a la vieja
tradición anarquista y socialista la crítica del urbanismo,
la ciencia, la tecnología y el progreso. Y es a la vez un
sentimiento difuso de futuro fallido que empuja a la acción.
La obsolescencia programada de la humanidad no podrá pararse
más que con el desmantelamiento de industrias e
infraestructuras, el reequilibrio poblacional entre ciudad y
campo, la descentralización social y la desestatización,
asuntos que los desastres de la mundialización han llevado a
la calle. El sujeto revolucionario surgirá de la confluencia
entre esa sensación de pérdida irreparable que comunican las
agresiones del Capital/Estado y la insurrección contra un
destino inacceptable.
Revista Argelaga, junio de
2015.https://argelaga.wordpress.
Por el combate en el ámbito laboral
Dossier "por el combate en el ámbito laboral" by Valladolor on Scribd
SOLIDARIOS DE LA SANIDAD PÚBLICA
De la memoria reciente de la lucha de clases
Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.
si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com





