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PESTE PORCINA, GUERRA Y BIOSEGURIDAD

  “Los esfuerzos de investigación y desarrollo de la nación son importantes para el crecimiento de nuestra economía, para el futuro bienestar de nuestros ciudadanos y para el mantenimiento de una defensa poderosa”  Gerald Ford, 38 º Presidente de los EEUU

 

LABORATORIOS DE MUERTE
 Otro laboratorio de bioseguridad, otra emergencia sanitaria de algo nos suena esta historia. La peste porcina aparecida en Cataluña tiene sus orígenes  en un laboratorio de bioseguridad, como han revelado los cientificos. Después de primeras hipótesis con las que jugar al ratón y al gato, para marear nuevamente a la población, resulta  claro que la peste porcina, por las investigaciones realizadas y el análisis de la cepa del virus, proviene de un biolaboratorio cercano. Se trata del centro de investigación animal y laboratorio de bioseguridad Nivel 2 ,IRTA Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias  el cual está especializado en  la “ búsqueda y control de enfermedades porcinas emergentes y re-emergentes en Europa” , del cual parece ser se ha escapado la cepa del virus de peste porcina.
La primera medida del gobierno ha sido sacar a los militares a la calle. Otra vez el ejército. Otra vez la industria militar-científico-industrial. Cada vez más la guerra y sus mercenarios se integran en la vida civil. Ante cualquier emergencia ya sea ecológica o sanitaria lo primero el ejército, la guerra, como forma de control y poder. Bajo la excusa de la ayuda se disfraza la militarización de nuestras vidas: Covid-19, Dana, terremotos, incendios, peste porcina etc. Se trata, no obstante, de ir introduciendo el ejército en la cotidianidad de barrios, pueblos, cuidades y sus habitantes, la guerra se ha convertido en el nuevo paradigma económico del capitalismo y debe estar siempre presente en la mente, en el imaginario, de la población. Ante los escenarios de crisis siempre vemos los mismos “salvadores”. La militarización se está multiplicando desde la presencia de militares en las calles, el continuo “fantasma” de una próxima guerra, el uso entre la población civil de decenas de aparatos creados por militares: teléfonos móviles, internet, aplicaciones, geoposicionadores, drones etc…supone la aceptación del nuevo paradigma de la guerra. La guerra siempre la guerra. Así hemos visto como estos días la sierra de Collserolla era invadida por 400 militares, drones y demás armas de guerra. Un escenario de guerra y control ante una “emergencia sanitaria”, obviamente lo único que se persigue es normalizar la guerra y sus mecanismos en la población.
En España existen laboratorios de Bioseguridad desde el nivel 1 hasta el nivel 4, siendo estos los más peligrosos por la potencialidad de los agentes infecciosos. Estos laboratorios siempre se han relacionado con asuntos e intereses civiles, pero detrás de muchos de ellos se esconden intereses militares. Evidentemente, el ejército está interesado en la investigación y desarrollo de las cepas de virus para después ser utilizados como armas biológicas y muchos de estos laboratorios reciben continuas visitas de miembros del ejército para aumentar su maquinaria de guerra.
Esta investigación "civil" siempre se ha vinculado a aplicaciones militares, aunque ha sido erróneamente ignorada a lo largo de los años por los movimientos ambientalistas y pacifistas, al menos hasta que los trágicos acontecimientos de la guerra entre Irán e Irak la volvieron a poner de relieve, poniendo de relieve la naturaleza dual de la investigación científica. Sin embargo, ciertos productos químicos y biotecnológicos representan efectivamente armas de destrucción masiva que complementan los arsenales nucleares.
Históricamente, existen episodios específicos que trazan una nueva forma de librar una guerra, con un enfoque cada vez más letal en el instrumento de muerte empleado. A pesar de que la Conferencia de La Haya de 1899 prohibió el uso de gas venenoso, el mando alemán vertió 168 toneladas de cloro sobre las tropas francesas en Ypres el 22 de abril de 1915. Esta gran nube de cloro, producida por vientos favorables, sorprendió y asfixió a 15.000 franceses, matando a 5.000. Fritz Haber, químico galardonado con el Premio Nobel en 1918 por su trabajo fundamental sobre la síntesis de amoníaco a partir de hidrógeno y nitrógeno, fue quien supervisó científicamente el ataque.(1)  Quién sabe si este científico, al que se sumaron muchos otros con el tiempo, también tuvo pesadillas distópicas, como ha contado repetidamente Jennifer Douden, ganadora del Premio Nobel por el desarrollo de CRISPR/Cas9.También los ingleses probaron el ejército alemán el fosgeno y el gas mostaza . El balance final fue estremecedor. Nada menos que 125.000 toneladas de gas fueron diseminadas: 400.000 mil muertos, 600.000 mil heridos. La guerra química fue, por tanto, un factor militar significativo. Estos episodios siempre han permeado la lógica más secreta de la guerra, dando lugar a una carrera implacable y febril, tanto ofensiva como defensiva. La carrera de las armas químicas, una vez iniciada, se volvió difícil de detener. La investigación militar se centró en la producción de nuevos agentes químicos, municiones adecuadas para su lanzamiento y medios de protección adecuados. Como veremos, con la biotecnología, esto desencadenará una espiral sin fin, centrada por completo en la fórmula de la vacuna como antídoto universal.
Hacia finales de 1915, el fosgeno cobró importancia como producto industrial, sustituyendo al cloro debido a su mayor manejabilidad y, sobre todo, a su alta toxicidad. Se empleó inmediatamente en el campo de batalla, utilizándose 150.000 toneladas para cargar municiones especiales, responsables del 80% de las muertes por armas químicas.
Italia también hizo un uso significativo de armas químicas, como el que llevaron a cabo los austriacos en 1916, un año después de Ypres, entre San Michele y San Martino del Carso, donde una densa nube de cloro y fosgeno liberada por 3.000 cilindros de 50 kg penetró las trincheras, adormeciendo a muchas tropas. Este desastre fue sin duda un éxito científico y militar, ya que 8.000 soldados fueron neutralizados, la mitad de los cuales perdieron la vida.En 1917, los alemanes utilizaron gas mostaza (sulfuro de etilo clorado) por primera vez, y la iniciativa pronto fue imitada por todos los demás beligerantes, quienes se centraron en la investigación, cada vez más letal, de productos letales. Sin embargo, los resultados siempre fueron efímeros, ya que cualquier progreso logrado por un bando pronto era superado por el otro, lo que obligaba a los científicos a trabajar en sus laboratorios para encontrar nuevas fórmulas cada vez más tóxicas y mortales.
Todo esto, al menos formalmente, se intentó remediar en 1925, cuando la Conferencia de Ginebra prohibió el uso de gas venenoso. El protocolo —del que Estados Unidos se retiró posteriormente— fue firmado por 32 países, pero este compromiso no impidió que Italia utilizara su gas mostaza contra los etíopes antes de la Segunda Guerra Mundial.
Por supuesto, las formalidades de los protocolos no detuvieron la investigación, aunque aparentemente se limitara a las paredes del laboratorio. Pronto surgieron los primeros gases neurotóxicos, descubiertos en 1936 por un químico de Farben Industrie en Alemania mientras trabajaba en nuevos herbicidas. Posteriormente, lo que parecía un descubrimiento casual condujo al desarrollo de nuevos agentes tóxicos, que se produjeron en masa y adoptaron los infames nombres de tabún, sarín y somán, sustancias letales capaces de actuar en cuestión de minutos. Aunque la Alemania nazi había producido 17.000 toneladas de tabún solo para 1945, no se utilizó, probablemente por temor a la respuesta del enemigo, que podría haber sido igual o incluso peor, dado que los laboratorios de todo el mundo estaban en plena actividad, creando antídotos y, por lo tanto, nuevas armas. (2)
El verdadero impulso para esta investigación llegó después de la guerra, en particular por parte de la entonces Unión Soviética y Gran Bretaña. Pero nadie se contuvo, y pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, científicos suecos y estadounidenses pudieron anunciar con júbilo a sus respectivos gobiernos que, gracias a la síntesis de nuevos productos extraordinarios, los gases V, comenzaba una nueva era de paz. Mientras tanto, el gigante farmacéutico Merck gestionaba simultáneamente su negocio farmacéutico y el programa de armas biológicas del Pentágono. Los investigadores de Merck se jactaban de poder producir agentes de guerra biológica sin grandes gastos ni logística especial. Pero, sobre todo, se enfatizó la gran ventaja de las armas biológicas: podían producirse bajo la apariencia de una investigación médica legítima.
La mayoría de los historiadores remontan el surgimiento del "programa de bioseguridad" moderno a los ataques con ántrax de 2001, perpetrados, entre otras cosas, por científicos del principal sistema de investigación biotecnológica. Pero años antes, algunos planificadores del complejo militar-industrial y médico ya contextualizaban la bioseguridad como una poderosa estrategia para explotar posibles pandemias o actos de bioterrorismo con el fin de fomentar un aumento masivo de fondos, y como una herramienta para lograr la metamorfosis no solo de Estados Unidos, sino del mundo entero. Tras esos ataques con ántrax, las "vacunas" se convirtieron repentinamente en un eufemismo para las armas biológicas, así como en un salvavidas para una próspera industria de armas biológicas.
A partir de ese momento, todo el aparato militar del Pentágono, con todos sus planificadores —como la conocida DARPA, que en Italia financió los experimentos de Crisanti con mosquitos transgénicos—, comenzó a invertir grandes cantidades de dinero y a presionar a favor de experimentos de "ganancia de función". La investigación de "doble uso" estaba ahora en pleno desarrollo.
Con el tiempo, todos los posibles "accidentes" no deben considerarse eventos aleatorios, sino inherentes a la lógica perversa que subyace a la investigación científica, el lucro y las ideologías cientificistas específicas que apoyan estos procesos, independientemente de las posibles consecuencias, cuando se hipotetizan. Si se superpone un mapa que muestra laboratorios químicos y biotecnológicos con niveles de seguridad de 3,4 (al menos los conocidos) con un mapa de accidentes de los últimos años, se verá que la geografía de la muerte no miente y hace coincidir los centros de investigación con las zonas afectadas. En estos sectores, hablar de accidentes es quedarse corto. Por ejemplo, la base naval de nivel 3 Namru3, trasladada de Egipto a Sigonella, Sicilia, en 2020 tras más de 80 años de funcionamiento, no ha traído buenos recuerdos, considerando las demandas presentadas por el estado egipcio acusando al ejército estadounidense de realizar experimentos sin control y utilizar a la población como conejillos de indias..
Durante la proliferación de bombas atómicas, se hizo mucho hincapié, con razón, en la confusión inherente a la distinción entre bombas y reactores nucleares para producir electricidad, ya que el proceso de producción siempre produce plutonio, el elemento explosivo básico para fabricar bombas atómicas. El mismo proceso se puede encontrar en armas químicas y biológicas, como nos recordaron dramáticamente los sucesos de Bophal, pero ya había surgido con Seveso y Avenza. Igualmente en España, en 1981, ocurre el tristemente conocido como  “ “síndrome del aceite tóxico” que realmente fue un envenenamiento masivo de la población, que causó más de 20.000 heridos y 300 muertos, por los organofosfarados de la multinacional Bayern.(3)  En el ámbito de la química industrial, el sector militar, con sus agresivos agentes nerviosos, siempre se ha inspirado en los ciclos de producción de pesticidas. Estos difieren muy poco, y solo en las etapas finales de las reacciones químicas, lo que facilita reconversiones simples y rápidas, lo que hace que cualquier forma de control sea altamente cuestionable Paralelamente a los estudios sobre armas químicas, comenzaron los sobre armas biológicas; se podría decir que los gases nerviosos son hijos de los pesticidas, así como la guerra bacteriológica es hija de la biotecnología. Así todos los excedentes de armas biológicas y químicas fueron reutilizados en la agricultura durante la revolución verde, armas de guerra como el DDT, que siguieron produciendo cientos de muertos. Esta vez ya no en el ámbito militar, pesticidas e insecticidas produjeron un efecto parecido a una guerra con heridos muertos y territorios devastados.

La idea de usar armas biológicas se remonta a la experiencia de infecciones y epidemias, que representaron un grave problema militar durante guerras pasadas. Con el desarrollo de la microbiología, la adquisición de nuevos conocimientos sobre la fisiología bacteriana y viral, y la posibilidad de cultivar microorganismos a gran escala, la idea de usar la enfermedad como arma se hizo posible. Alemania ya había emprendido importantes investigaciones en este sentido desde 1936, estableciendo un centro de investigación en Porton en 1940. Canadá fundó su propio centro en Suffield durante esos años, y entre 1930 y 1940, Japón dedicó una importante investigación y experimentación a la guerra biológica. En 1942, Estados Unidos estableció el Servicio de Investigación de Guerra Biológica, inaugurando al año siguiente lo que se convertiría en el centro más infame de biología bélica: Fort Detrick. Un informe elaborado durante la Segunda Guerra Mundial describió la investigación estadounidense sobre armas biológicas como superior a la de los nazis.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las principales potencias, Estados Unidos y la URSS, difundieron información sobre mejoras en armas químicas y biológicas, pero esta "transparencia" duró poco; posteriormente volvieron a ocultar sus investigaciones. Esto ocurrió especialmente después de que la opinión pública comenzara a interesarse por estos temas, en particular tras las acusaciones específicas de Rusia contra Estados Unidos, acusándolo no solo de realizar experimentos de guerra biológica, sino también de emplear a los mejores científicos nazis y japoneses. Estos científicos pronto fueron reasignados al servicio de otros criminales que, al igual que los nazis, evidentemente veían los experimentos con seres humanos en campos de concentración como una oportunidad única para maximizar sus logros científicos.
En 1955, la revista tokiota "Bungei Shunju" publicó relatos de testigos presenciales de los atroces experimentos realizados por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, donde se estima que entre 1500 y 2000 personas fueron asesinadas como conejillos de indias. Sin embargo, el dato más significativo fue que todo ese personal científico altamente capacitado fue transferido a Estados Unidos. Todo ese valioso personal fue reutilizado en los laboratorios del vencedor, que no solo quería hacer lo mismo, sino hacerlo mejor. Por lo tanto, ese valioso conocimiento científico no solo no debía perderse, sino que debía salvaguardarse y, como se vio en los años posteriores, ampliarse para preparar nuevas y más recombinantes armas biológicas.
Estas piezas históricas, donde la vida humana claramente valía menos que cero en comparación con los "intereses superiores" de la ciencia y ahora de la tecnociencia, sirven para recordar a los críticos de hoy, cuando una vez más vimos la dignidad y la vida misma de los seres humanos pisoteadas por el Programa Covid, que quizás no deberíamos haber deseado un nuevo Juicio de Núremberg para los nuevos asesinos de bata blanca y camuflaje. El poder está dispuesto a sacrificar algo, pero sobre todo, está dispuesto a protegerse, y los científicos, nazis y otros, de toda calaña, y creo, continuaron realizando su trabajo sin interrupciones en los años siguientes, no como un asunto extraordinario y marginal, sino siempre en los campos de investigación de vanguardia capaces de cambiar el curso de una guerra. Esa misma investigación, basándose en ese legado, ha podido hoy implementar tecnologías de ingeniería genética en millones de personas mediante el control masivo del ganado.
Lejos de abandonar el uso de armas biológicas, incluso durante la Guerra de Corea, Estados Unidos fue acusado de lanzar bombas biológicas sobre suelo norcoreano, acusaciones confirmadas posteriormente por investigaciones de campo específicas. El interés de los estados, y en especial de sus ejércitos, por los agentes biológicos tiene múltiples explicaciones, pero la principal radica en su amplio ámbito de aplicación y desarrollo. Muchos agentes individuales abordan un amplio espectro de situaciones relacionadas con la biología humana, pero de forma más general, con la vida en general. Dependiendo del microorganismo utilizado, algunos vectores biológicos pueden afectar el sistema respiratorio, otros las membranas mucosas de los ojos y la nariz, y otros se absorben a través de los alimentos o cualquier sustancia contaminada. Y no debe olvidarse que antes del lanzamiento de las armas atómicas sobre Japón, la investigación militar estadounidense había evaluado el despliegue masivo de armas biológicas para destruir la economía del país.
El uso de microorganismos como armas biológicas ofrece a sus productores la ventaja de su extrema facilidad de reproducción, lo que simplifica y resulta sumamente rentable crear una cadena de infecciones a partir de un solo individuo infectado. La propagación de la enfermedad será aún más eficaz si la infección se propaga por el aire durante el período de incubación, cuando la enfermedad, al no haberse manifestado plenamente, no es reconocible ni curable. Además, algunas bacterias y virus son muy resistentes a condiciones ambientales adversas, especialmente aquellos que pueden formar esporas que pueden permanecer infecciosas durante varios años.Ya en la década de 1960, en las revistas militares se podía leer cómo estas armas podían “modularse” adecuadamente e intercambiarse o mezclarse entre sí para obtener el máximo rendimiento.
El general del ejército estadounidense Rothschild, quien a mediados de la década de 1950 fue encargado de dirigir la investigación del programa de guerra química y biológica, escribió en Tomorrow Weapons que las armas biológicas podrían ser un excelente elemento disuasorio para China, que, al tener una ubicación geográfica particular con corrientes de aire que la golpean en todas direcciones, debería haberse sentido disuadida de iniciar una guerra, considerando que cada una de esas corrientes podría estar infectada con gérmenes. En aquel entonces, el clima se consideraba un problema importante para las armas biológicas, por la obvia razón de que fallaban el objetivo o lo devolvían con sus propios agentes biológicos. Hoy, gracias a la manipulación climática y a la capacidad militar para influir en los procesos atmosféricos, estos problemas ya no existen. De hecho, podríamos decir que son aún más letales e incitan a un uso sistemático y selectivo. Entre los requisitos de las armas biológicas, cabe recordar que la defensa contra ellas no es nada fácil, precisamente porque identificar el agente causal y, por consiguiente, encontrar un antídoto adecuado suele ser complejo. Cuando explotó la planta química de Bhopal, se produjeron innumerables muertes, en parte porque la multinacional no proporcionó información precisa sobre las sustancias reales producidas en la planta, lo que hizo que los posibles tratamientos fueran meramente tentativos e hipotéticos. Una vez más, un "accidente" permitió observar de primera mano y a gran escala los efectos de la guerra química en los cuerpos de la empobrecida población de la India.

La biotecnología al servicio de la guerra está transformando por completo la situación, y por guerra nos referimos no solo a la que libra un país contra otro, sino también a la que la tecnociencia desata sobre los cuerpos humanos a diario. La frontera que nunca se discute es la que separa el laboratorio del resto del mundo: la razón es muy simple: ya no existe. En la vasta extensión del entorno artificial que ahora nos rodea, se está llevando a cabo un gran experimento cuyo objetivo es erradicar lo que queda de lo impredecible e incontrolable, no con choques violentos ni traumas, sino con manipulación constante, con el objetivo de distorsionar la naturaleza y todo lo que pueda representar espontaneidad y autonomía.

Incluso con la pandemia declarada de SARS-CoV-2, la espera antes de la intervención fue larga, pero esta se realizó de forma incorrecta, a sabiendas de que era incorrecta, aparentemente sin ningún sentido lógico. La biotecnología actual permite intervenciones sobre la vida, al tiempo que oculta sus acciones. La fórmula del artificio tecnológico está en manos exclusivas de sus creadores y desarrolladores, quienes pueden haber sido tan originales o inescrupulosos con las técnicas empleadas que crearon algo nuevo. Como suele ocurrir en la investigación científica, se tropieza con un resultado por casualidad mientras se busca algo más. Posteriormente, se dan fórmulas y nombres, y se prepara la catalogación, pero el trabajo no se centra en algo concreto; se trata de aprovechar algo desconocido en sus diversas recombinaciones y consecuencias finales, especialmente si el campo de intervención es la biotecnología moderna. A pesar de ello, vemos laboratorios clasificados como BSL1, 2, 3, 4, etc., dando una impresión exterior de seguridad, no tanto de la estructura, sino de sus emisarios de bata blanca: el mensaje es siempre el mismo, que esta gente sabe lo que hace, ya sea que estén descubriendo algo nuevo ahondando en los procesos más íntimos de la vida, o remediando un desastre nacido de la propia biotecnología.

La lógica de prepararse para la guerra biológica sigue exactamente la de la llamada guerra tradicional, donde se despliega un arsenal más "normal", un campo en el que la imaginación a menudo se ha posado y fantaseado. Si la investigación militar es una innovación tecnológica y estratégica constante —para mantenerse siempre a la vanguardia de enemigos reales, imaginarios o posiblemente futuros—, la investigación militar, interesada en la biología de los organismos vivos y que explora constantemente las innovaciones de la biotecnología para avanzar, se encuentra al mismo nivel. Así, por un lado, tenemos a más de la mitad del mundo en medio de una pandemia declarada de SARS-CoV-2, elogiando las vacunas como productos vitales necesarios para evitar una catástrofe sanitaria con un número incalculable de víctimas; por otro, el Pentágono, que define las vacunas como armas biológicas de destrucción masiva. La espiral en esta dirección es interminable, ya que los laboratorios trabajan con los agentes más patógenos del mundo. No satisfechos con su toxicidad, se producen cepas aún más virulentas, aparentemente para proteger al personal militar en zonas de guerra de amenazas en constante evolución. Así, lo que queda al final es todo un sistema de armas biológicas: un organismo potencialmente infectado, un suero genético contra él y su sistema de liberación.
Las nuevas tecnologías de ingeniería genética vislumbran una forma versátil de armamento que puede utilizarse para una amplia variedad de propósitos militares, desde el terrorismo hasta las operaciones de contrainsurgencia y la guerra a gran escala para destruir poblaciones enteras.
Las buenas intenciones que hacen alarde los gobiernos para camuflar el potencial del aparato farmacéutico y biotecnológico son erróneas. A diferencia de las tecnologías nucleares, la ingeniería genética puede producirse y desarrollarse a bajo costo, requiriendo menos infraestructura y experiencia científica, y abre la posibilidad de bastas aplicaciones, haciendo imposible distinguir entre defensa y ataque. En todo esto, las llamadas vacunas desempeñarán un papel clave, con métodos de producción muy similares a los de las armas biológicas. Como ya hemos visto con los productos químicos y los pesticidas, hay un paso corto para hacer algo distinto a lo que se anuncia, y podemos estar seguros de que este paso final no solo se ha logrado, sino que también pretenden formalizarlo y normalizarlo en la indefinición de la nueva neolengua y la pérdida de significado, convirtiendo la tecnología genética en una nueva arma del futuro, que se utilizará incluso contra las personas, como hemos visto con la pandemia declarada.
Nos rodea una plétora de destacados científicos, comentaristas, políticos, ambientalistas e intelectuales de todo tipo que cuestionan el futuro próximo, el futuro de la ciencia y si alguna vez podrá superar los umbrales críticos. Lo mismo ocurrió inmediatamente después de la fisión atómica que nos dio las bombas atómicas. Ahora nos encontramos en plena era biotecnológica, donde la legislación europea ha autorizado el uso de organismos genéticamente modificados (OGM) en humanos mediante terapia génica antes de aprobar los OGM en la agricultura, convirtiéndonos en una subespecie experimental de la ganadería agrícola.
La lenta pero inexorable proliferación de nuevos biolaboratorios (BSL3) en España  también tiene, sin duda, implicaciones muy diferentes. Si bien es innegable que estos centros se están preparando para servir como instalaciones de almacenamiento e investigación tras el cierre de tantos laboratorios similares, primero en Egipto con Manru3 y ahora con los ucranianos bajo supervisión estadounidense, el objetivo es forjar una nueva coexistencia.
En los últimos años, el nombre de Wuhan se ha asociado con su laboratorio (BSL4), sede de experimentos misteriosos y sin duda peligrosos, con información filtrada de forma no tan sutil por los medios occidentales. La glorificación de la ciencia ha dado lugar a una investigación biotecnológica que no ha quedado completamente sumergida ni marginada —pensemos en la recombinación pandémica y los nuevos sueros de ARNm que acapararon titulares con entusiasmo y pesar, como el de Robert Malone— y ha surgido un nuevo paradigma que se deriva precisamente de la biotecnología, de las tecnologías CRISPR/Cas9 y ARNm. El mensaje es muy claro, o quizás tan claro que la mayoría no lo entiende: estos serán los nuevos puntos de partida para las llamadas Ciencias de la Vida .El próximo año está previsto la inauguración en Madrid, Tres cantos, el primer centro europeo de bioseguridad BSL4,. Estos centros se centran en la investigación de emergencia, lo que obviamente se ha convertido en la norma, porque lo que se crea y desarrolla para una guerra nunca se revierte, especialmente cuando esa investigación afecta profundamente a los organismos vivos. En su propaganda popular, la ciencia sigue hablando de investigación sobre el cáncer, las enfermedades raras y los trastornos genéticos, pero todo sigue subordinado al nuevo paradigma que surge de la biotecnología y que se aplicará con las llamadas terapias de vacunas que ahora sabemos que no tienen nada que ver con esas mismas enfermedades. Hablar de vacunas evoca imágenes de algo que previene, que inmuniza contra alguna enfermedad, quizás grave y mortal, aunque ya nos hemos acostumbrado a la farsa de la vacuna contra la gripe diseñada para los ancianos, un grupo de personas que sabemos que son muy queridas por los neomaltusianos.
Lo que quieren introducir e internalizar, primero en el lenguaje cotidiano y luego como un entendimiento general, es una nueva forma de abordar cualquier problema de salud. Un paradigma nuevo y único moldeará nuestra forma de vivir en este mundo, obviamente también en sintonía con la nueva era verde y ambientalista. Esto requiere una investigación preventiva continua que debe ir más allá de las posibles amenazas presentes, porque el nuevo paradigma mira hacia el futuro, con la importante distinción de transformar el presente. Así, la biotecnología, con la investigación de ganancia de función, agrava los agentes ligeramente patógenos y los virus comunes, haciéndolos aterradores y catastróficos; la geoingeniería se prepara para la emergencia climática interviniendo para modificar el clima; la biología sintética se prepara para las amenazas ambientales y la escasez de alimentos desarrollando alimentos artificiales sostenibles para otros animales, tanto es así que los activistas por los derechos de los animales proclaman la inminente liberación de los animales. Esto es, obviamente, solo el comienzo de lo que nos espera en el futuro cercano. Nos acostumbraremos a los biolaboratorios, que serán  vistos con miedo, pero también con reconocimiento, porque una emergencia siempre está a la vuelta de la esquina. La peculiaridad de la investigación que se lleva a cabo allí reside en que no es neutral, sino que está plenamente alineada con la gran Transformación. Pensar que existe, o podría existir, una posible barrera o apoyo a su progreso es simplemente ridículo o trágico. La investigación ya está completamente orientada hacia esa dirección; el resto se está marginando gradualmente hasta desaparecer por completo. El proceso es muy simple: el vasto capital proporcionado por organizaciones internacionales, entidades financieras y grandes filántropos solo está disponible para ciertas áreas, y sabemos que los tecnocientíficos ansían financiación, oportunidades de publicación y quizás incluso poder de decisión y político en diversas academias e instituciones.

Lo que nos queda por hacer es impedir que estos centros se construyan donde se proponen, pero esto no es suficiente. Debemos comprender que la lógica detrás de estos centros en particular es la misma que nos ha obligado durante mucho tiempo a vivir en un biolaboratorio. Esta consciencia nos ayudará a comprender el programa en curso y a sacar las conclusiones correctas sobre cómo organizarnos e intervenir. Porque ahora es evidente que las plagas, las hambrunas y la propagación de nuevas enfermedades previamente desconocidas por todo el mundo podrían convertirse en el acto final del guion preparado por diversas potencias transnacionales y sus acólitos para este siglo de la biotecnología. Es hora de parar la industria de la muerte. Contra toda autoridad. Contra toda Nocividad. Por la Anarquia. Biolaboratorios Ni aquí, Ni en Ningún lado. 

 

CHIMPANCES DEL FUTURO. MADRID. DICIEMBRE 2025

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NOTAS:

(1) Crítica a la razón tecnocientífica. Eugenio Moya. Ed. Biblioteca Nueva
(2) La Comunicación-Mundo. A. Matterlat. Ed. Fundesco
(3) Relación del envenenamiento perpretado en España y camuflado bajo el nombre de síndrome del aceite tóxico. Jacques Philipponneau. Ed. Precipité


 [actualizado 14 de noviembre]


TEXTOS y análisis sobre la CATÁSTROFE DE VALENCIA, desde una perspectiva anticapitalista.





Hemos decidido recopilar en esta entrada algunos textos y otras intervenciones sobre las inundaciones en Valencia que se han ido publicando en este blog y en otros medios que nos parecen de interés sobre los hechos y sus causas.

 

>  Contratertulia nº CXXXIII segunda época (329), especial sobre el tema. https://go.ivoox.com/rf/135597509

> Inundaciones y capitalismo. Una reflexión anarquista sobre la inundación en Valencia (Chimpances del futuro, Madrip, noviembre de 2024): http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/11/inundaciones-y-capitalismo.html

> No nos callarán, hablaremos por nuestros muertos (Grupo Barbaria, 7 de noviembre): https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2024/11/07/octavilla-no-nos-callaran-hablaremos-por-nuestros-muertos/

> Las muertes que se podrían haber evitado en Valencia (Lucha internacionalista, 1 de noviembre): https://www.luchainternacionalista.org/spip.php?article5590

> Para los proletarios la única solidaridad es la de clase (Algunos proletarios hartos de serlo, 2 de noviembre): http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/11/contra-sus-catastrofes-lucha-de-clase.html

> El único responsable del catastrófico aluvión en el Levante es el capitalismo (Partido Comunista Internacional - El proletario, 30 de octubre): http://valladolorentodaspartes.blogspot.com/2024/10/sobre-la-catastrofe-de-valencia.html

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> TEXTO DE M. AMORÓS para su intervención en el podcast de la CONTRATERTULIA:

https://es.scribd.com/document/791194043/AMOROS-Sobre-La-Gota-Fria-en-Valencia#from_embed


AMOROS - Sobre La Gota Fría... by Valladolor

 

 

SEAMOS LOS CHIMPANCES DEL FUTURO


Este blog nace con la humilde idea de ser una pequeña herramienta más, entre las miles que hay, que nos haga comprender para después actuar sobre el tecno mundo que nos quieren imponer y que se está fabricando a
la velocidad del turbo capitalismo en los laboratorios y despachos de la tecnocracia. Desde el amor a la libertad y el odio a toda forma de autoridad….desde el amor a la autonomia y a la anarquía y desde el odio a quienes nos quieren imponer la esclavitud tecnologica y el pensamiento encorsetado,,,desde el pensamiento crítico contrario a todo dogma venga de donde venga.

El mundo está cambiando de forma tan rápida que en muchas ocasiones somos incapaces de ver las consecuencias de tales cambios o simplemente nos dejamos llevar por la corriente como la espuma del mar. Se está produciendo una Gran Transformación en todas las dimensiones de la vida que asaltada por la tecnocracia la esta tecnificando y artificializando, un Gran Reinicio puesto en marcha por los tecnócratas que nos conduce a
la 4º Revolución Industrial cuyo objetivo es la sociedad transhumanista: la automatización y robotización de gran cantidad de actividades, la virtualización del mundo, la aceptación de los dogmas izquierdistas que construyen el pensamiento único, la fusión del mundo con la máquina y del humano con la máquina, la llegada del cyborg, el mundo sin límites que nos llevará irremediablemente al abismo……pero seamos felices y continuemos embobados con nuestras prótesis tecnológicas.

Un mundo totalitario que, una vez dominada y artificializada la naturaleza, ha puesto a nuestros cuerpos como nuevo objetivo a ser tecnificado, moldeado, manipulado e hibridado con la máquina. Se está produciendo un cambio ontológico, la llegada del ser biotecnológico. Que nos hace cuestionarnos conceptos, establecidos durante siglos, como humanidad. Las biotecnologias y las tecnologias de la información son herramientas que construyen hoy el cuerpo humano y en el que provocan profundos cambios dando lugar al individuo modificado, al ser humano
transhumanista alienado y esclavo de la máquina. Desde mediados del siglo pasado hasta nuestros dias se han dado lugar una serie de hechos: desde el descubrimiento de la estructura del ADN por Watson y Crick, el Proyecto Genoma Humano o las creación de bacterias artificiales que pocas o ninguna crítica revolucionaria han tenido y que sin embargo han sido imprescindibles para llegar a este punto, donde nunca los cuerpos fueron tan manipulables como ahora. 

El objetivo de la tecnocracia es convertir  todo lo que habita el mundo, orgánico e inorgánico, natural y artificial, en mera información.  Nos convertiremos en objetos cuantificables en lugar de seres subjetivos, únicos e irrepetibles. Todo lo existente en el mundo gracias al Internet de las Cosas y las personas transmitirá continuamente información siendo por lo tanto seres controlados, al igual que el resto de animales y objetos sobre la tierra.  La informatización del todo es el gran sueño de la tecnocracia. Lo existente controlado en tiempo real gracias a las
nuevas redes 5G y 6G desde las semillas patentadas por la agroindustria hasta el interior de nuestro cuerpo gracias a la nano y biotecnologías todo queda en mano de la tecnocracia. Que hacemos, lo que amamos, lo que
deseamos, lo que odiamos, a donde vamos, con quién estamos, nuestro sueños, nuestras pulsaciones, nuestras conversaciones…..la calidad del aire, las calidad de las arboles, la necesidad de nutrientes de la tierra, la geolocalización del todo…toda información capaz de moldearnos y controlarnos. Cuando los algoritmos gobiernan su mundo inteligente, su mundo ´smart´ no queda lugar para la libertad. 

El transhumanismo pretende estandarizar y homogeneizar la existencia, convertirnos en seres-máquina, llegar a la inmortalidad, el interfaz cerebro maquina para que abandonemos nuestros ineficaces e inútiles cuerpos….es decir, dejemos de ser humanos…pero cuidado que viene la extrema derecha.. Gracias a la tecnología ya sea virtual o genética las personas adquieren un nuevo estatus ontológico, les hace ir más allá de su condición de organismo por que son posibles las modificaciones genéticas y porque la realidad puede modificarse mediante la tecnología
informática creando mundos virtuales. 

La cuestión es la construcción de un ser humano adaptado a la máquina, se trata para los transhumanistas de rediseñar la condición humana, empezando por deshacerse de sus partes biológicas que serán modificadas
o mecanizadas, deshacerse del cuerpo como algo que tiene límites. Supone la instrumentalización del sujeto por la técnica y la dependencia a la misma, suponiendo una total falta de autonomía y libertad.

Muchos discursos izquierdistas e incluso anarquistas insisten en la amenaza de la extrema derecha, del fascismo, del nazismo muchas veces con términos equivocados que sólo llevan a aumentar la confusión reinante. El discurso de la amenaza de la extrema derecha (1) surge de los lobbys de poder, es un elemento de distracción más para acabar con la potencialidad revolucionaria y nos centremos en luchas parciales interclasistas. Mientras las condiciones de vida empeoran a una velocidad endiablada, mientras el desastre ecológico y social cada vez está más presente en nuestras vidas el poder ha movido la ficha de la distracción y nos hace mirar hacia otro lado…La propaganda de que viene la extrema derecha aumenta a toda velocidad gracias a las posibilidades técnicas de
las redes sociales, es un discurso fácil y asumible por cualquiera y para ser antifascista no te tienes que mover del salón de tu casa . Por poner un ejemplo el partido político VOX, con el que tanto han jugado para meternos miedo y gracias al cual muchos anarquistas han participado en el circo electoral para que “no llegase el fascismo” mayor miopía no ha visto ningún movimiento revolucionario, se empieza aceptando que la democracia es “es el mejor de los mundos posibles” para terminar. aceptando nuestra sumisión y miseria. La democracia es una lacaya del
sistema técnico y nada tienen que hacer sus representantes ante las decisiones de tecnócratas… VOX no es un partido fascista (aunque en sus filas haya nostálgicos del nacional catolicismo) es un partido socialdemocrata sólo hay que leerse su programa político, igual que el resto que configuran la política española..mientras nos asustan con los discursos de las emergencias (sanitarias, ecológicas, climáticas…) y con la extrema derecha lo que consiguen es mantenernos distraidos y que como el tonto miremos la luna….mientras estamos distraidos y embobados con su discurso y las redes sociales construyen el mundo tecno totalitario.

Nos negamos a ser esclavos de la máquina, a su mundo autoritario, queremos ser libres y salvajes, queremos ser LOS CHIMPANCES DEL FUTURO.

https://chimpancesdelfuturo.blackblogs.org/



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(1) No se pretende negar que existan individuos con ideas fascistas, ni
que exista en ciertos momentos y lugares una gran acogida de posiciones e ideas de índole fascista, simplemente se niega la idea de que exista una amenaza fascista, la amenaza son las condiciones de vida de miseria y terror y la llegada del tecno mundo.



Contra el 5G. Recopilación de textos contra la red 5G

 

«Contra el 5G». Recopilación de textos contra la red 5G. Análisis y críticas internacionales.



 


El decrecentismo y la gestión de la miseria





Por Barbaria


Este texto hace parte de una serie de reflexiones en torno a la relación del ser humano con la tierra en la sociedad capitalista, la oposición radical entre la Tierra y el capital, así como la manera en que la catástrofe ambiental es integrada bajo las categorías del valor. El presente texto intenta no tanto abordar los problemas cada vez mayores a los que se enfrenta nuestra clase con el avance catastrófico del capitalismo ―estos se irán desarrollando más detalladamente a lo largo de la serie―, sino hacer una crítica radical a las perspectivas burguesas, socialdemócratas, de esta catástrofe, que a nuestro entender se sintetizan en la ecología como movimiento parcial y separado.
Indice
  1. La escisión de la naturaleza
  2. Metabolismo natural y metabolismo social
  3. El decrecentismo
  4. Colapso civilizatorio o catástrofe capitalista
  5. ¿Ecofascismo?
  6. Crisis del valor y revolución mundial


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Más textos en torno a la relación del ser humano con la tierra en la sociedad capitalista, la oposición radical entre la Tierra y el capital: https://materialesxlaemancipacion.espivblogs.net/2019/06/10/la-tierra-en-la-crisis-del-valor/



Libres Y Salvajes nº 4



 
Guerra al patriarcado. Guerra a la tecnología asesina.
Declaraciones, ensayos y comunicados de «Acción directa» y de la «Brigada de las mujeres incendiarias»


El feminismo y el ecologismo radical antidesarrollista son dos luchas que no se ven habitualmente juntas. Tras acostumbrarnos a leer en fanzines y publicaciones contra la tecnología comentarios abiertamente tránsfobos y misóginos y un uso recurrente a denominar “izquierdismo” a las luchas por la liberación LGTB y al feminismo, y a escuchar desde la totalidad de ámbitos feministas discursos a favor de la tecnologización de la vida (en cuestiones principalmente relacionadas con el acceso o interrupción de la natalidad) sin una mínima crítica de sus consecuencias, toparnos con este compilado nos supuso una gran y entusiasta sorpresa.

Tras involucrarse en las luchas indígenas en defensa de la tierra y participar en la escena punk de Canadá, las integrantes de Acción Directa y la Wimmin’s Fire Brigada (que traducimos aquí al castellano como “Brigada de las Mujeres Incendiarias”) demostraron en los 80 que la defensa de la tierra y la lucha contra el patriarcado pueden caminar de la mano, que cada una ayuda a la otra. Y además, lo demostraron practicando la acción directa radical y violenta contra aquellas empresas e instituciones que fomentan la destrucción del medio ambiente y la opresión patriarcal. Una experiencia que hasta la actualidad no ha sido apenas recogida en castellano, pero que trata de uno de los grupos armados anarquistas más activos de nuestra historia reciente, y que además trazó unas líneas argumentativas tremendamente impactantes, novedosas y completamente vigentes en nuestros días.

Lejos de querer fomentar la espectacularidad de la lucha armada setentera y alimentar eruditismos estériles, esperamos con esta edición plasmar la idea de que la lucha contra el heteropatriarcado y sus alianzas también pasa por proteger con saña a nuestra Madre Tierra de las recurrentes agresiones que sufre, y que conectarnos con nuestra feminidad ancestral es a su vez un paso más en su defensa.
 
Editorial Imperdible



Acabamos de reeditar y publicar Profesiones Inhabilitantes, un breve ensayo de Ivan Illich, de 1977. Si quieres conseguir el pdf del texto escríbenos a blogmoai@gmail.com. Os dejamos a continuación la imagen de portada y la nota editorial que precede al texto. 
El hombre cesa de ser alguien de su propia especie cuando ya no puede configurar sus propias necesidades con los instrumentos más o menos adecuados que su cultura le proporciona. Los hombres o mujeres que han llegado a depender casi enteramente del suministro de fragmentos uniformados, producidos por medios que otros individuos anónimos operan, dejan de vivir vidas humanas y, en el mejor de los casos, simplemente sobreviven, aun cuando lo hagan rodeados de esplendor.


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Nota editorial: Cuando nos propusimos re-editar este breve ensayo que viene a continuación fueron varios los motivos que nos llevaron a ello.
Por un lado, la obra de Illich ha estado ausente o ha sido ignorada casi totalmente en las últimas décadas, lo cual es una verdadera pérdida para quienes pretenden crearse una concepción del mundo donde la autonomía e independencia del estado o las instituciones sean un pilar básico. Así, tras las reediciones de las obras capitales de Illich, "La desescolarización" y "Némesis médica", que han devuelto a este magnífico escritor al lugar que merece en la creación de un ideario emancipador y revolucionario, siguen siendo muchos los textos de este autor que siguen olvidados, y este es uno de ellos. Así, esta re-edición pretende dar voz a un autor que debió tener más importancia de la que tuvo en un tiempo en el que la socialdemocracia y el comunismo caminaban de la mano para conceder al capitalismo o al estado las libertades que nunca debió perder el individuo o la comunidad, amparándose en el progreso técnico como bien supremo e ineludible de una sociedad.
La editorial H. Blume Ediciones publicó en 1981 "Profesiones Inhabilitantes", libro que se editó en inglés en 1977 y que incluía además del texto de Illich cuatro ensayos más de diversos autores y temática similar. Que nosotros sepamos, este texto no ha vuelto a ser editado en castellano. Pese a los años transcurridos desde su escritura, la temática que se dearrolla en estas páginas sigue vigente, y como ocurre con muchos de los textos que hace décadas comenzaron a trazar la crítica al desarrollo y al mundo de la modernida técnica, los problemas que se desglosan derivados del mismo, así como sus consecuencias se han agravado preocupantemente.
En las siguientes páginas Illich nos desglosa los problemas que la sociedad tecnológica empezaba a causar al individuo y a la sociedad a través de la profesionalización. Desde la creación impuesta y autoaceptada de nuevas necesidades completamente banales y la especialización de lo que antiguamente eran saberes propios de la cultura colectiva y comunitaria, se abre una brecha entre el individuo que aspira a una vida libre y autónoma y la sociedad moderna, que cada vez lo incapacita más para poder salir de la misma, lo "inhabilita" para tomar las riendas de su vida y de manera colectiva crear esa sociedad a la que aspira.
Aunque en la obra del autor podamos encontrar momentos en que éste tenga cierta confianza en que determinados instrumentos técnicos futuros pudieran servir como fuente de liberación, cayendo en un error propio de quien no ha visto la transformación que las últimas dos décadas se ha llevado a cabo por culpa del progreso tecnológico,la advertencia del peligro que corremos dejando en manos del progreso toda libertad y autonomía de los individuos es una constante en su obra.
Por tanto, Illich no hace más que apelar al sentido común de quienes pretendemos una transformación política al margen de las instituciones, para que estemos prevenidos ante las consecuencias intrínsecas que conlleva la sociedad de masas, el progreso técnico y la especialización de todos los campos de la vida diaria, y así podamos llevar a cabo unas prácticas y una crítica sensata y certera que nos alejen de un mundo que nos inhabilita.


ARGELAGA #7, Verano 2016
108 págs. – 21 x 29 cm – 5 €
https://argelaga.wordpress.com/
argelaga@riseup.net
EDITORIAL:
  • Ni de Vuestra Guerra, Ni de Vuestra Paz
ARTÍCULOS:
  • Una Crítica Libertaria de la Izquierda del Capitalismo, de Miquel Amorós, es una reflexión nacida al calor de una gira por el sur de Francia en torno a la emergencia de las nuevas clases medias y a sus consecuencias sociales y políticas. Producto de la racionalización de la economía, las clases medias son estratos asalariados que ocupan un lugar intermedio en la pirámide social y mantienen unos prejuicios ideológicos específicos, una manera de pensar propia, absolutamente desligada de la antigua conciencia de clase proletaria. Mientras el capitalismo garantizó su “bienestar”, dichas clases fueron la base más sólida del sistema de partidos, la partitocracia. Cuando el capitalismo tocó techo y se dispuso a sacrificarlas, las clases medias reaccionaron dando impulso a nuevos partidos, en los países que mejor habían resistido a la crisis, antieuropeístas y extremistas de derecha; en los demás, ciudadanistas e izquierdistas. Son estos últimos los que aquí se analizan como izquierda capitalista. En ningún caso es cuestión de anticapitalismo. Los libertarios han de desmarcarse de quienes aspiran a reforzar el régimen partitocrático en lugar de abolirlo, llevando la lucha social por caminos rupturistas, desde los cuales establecer las líneas fundamentales de una sociedad desestatizada y descapitalizada.
  • La Normalización Turística del Tiempo Libre, de Rodolphe Cristin, es un breve artículo que plantea la relación inicial entre una reivindicación obrera (las vacaciones) y una modalidad de viaje únicamente practicada hasta entonces por la burguesía (el turismo). El capital no podía dejar el ocio de las clases medias y populares a la buena de dios, siendo como era una oportunidad de negocio. Con la disponibilidad de tiempo libre y dinero contante nació la industria turística, destinada a intervenir en la vida cotidiana de las masas y capitalizar tanto grandes espacios naturales como escenarios urbanos con historia.
  • Pomes Podrides? Els Negocis de la Corrupció i de la Indústria Immobiliària, de Eliseu Casamajor, publicado inicialmente en el dosier “Tot Inclòs” correspondiente al verano del año pasado, verdadero testimonio de la lucha en las Islas Baleares contra la destrucción territorial ocasionada por el turismo masificado. El trabajo trata de la relación entre los diversos intereses privados movilizados por el turismo con la corrupción administrativa, policial y política.
  • Cabanyal, Símbol del Canvi?, del Grup Aürt, es un capítulo del folleto “De la prolongació a la gentrificació”que trata de la culminación en Valencia de las dinámicas de renovación capitalista del espacio urbano. Si en una primera fase industrial las ciudades se redefinen morfológicamente en torno a la producción y al comercio exterior, en una segunda fase de predominio del sector terciario, las plusvalías generadas dependen más de la especulación inmobiliaria y del consumo de masas que de la actividad fabril y la exportación agraria. La gentrificación de las urbes posmodernas —sustitución de la población antigua por otra de mayor poder adquisitivo, la “gentry”— tiene tres momentos. En un primer momento, la población trabajadora que ocupaba los centros históricos y las barriadas típicas va siendo desplazada hacia la periferia, instalándose en los bloques construidos para la ocasión. En el segundo, los barrios abandonados son ocupados por población marginal y dejados a la buena de dios por las autoridades ciudadanas, provocando voluntariamente un deterioro que conduce a la demolición. La desvalorización máxima de los lugares constituye un paso obligatorio para la confección de una imagen de “marca”, fruto de la confluencia de las fuerzas vivas: financieros, constructores, especuladores inmobiliarios, políticos, artistas y animadores culturales. Tercer momento: con los barrios museificables bajo control, se desarrollan operaciones destinadas a capitalizar de nuevo el espacio ciudadano, que deja de ser un espacio vecinal, público y gratuito, para convertirse en un lugar impersonal y acondicionado, destinado a los turistas, a la clase media profesional, a los estudiantes, a los artistas patentados y a los consumidores.
  • Empleos de Mierda, de David Graeber, un famoso antropólogo, activista social y anarquista americano. El artículo causó sensación en los medios libertarios del mundo, aunque en el estado español no es conocido, lo que nos ha decidido a publicarlo. Con sentido del humor nos explica porqué a pesar del desarrollo tecnológico habido las personas trabajan más si cabe que antes. Proliferan todo tipo de trabajos, especialmente los inútiles, y el tiempo malgastado en futilidades prolonga las jornadas laborales. Es como si el sistema capitalista no pudiese tolerar a una humanidad con demasiado tiempo libre. El trabajo es necesario no para subsistir, sino para poder consumir objetos inútiles y posibilitar unas ganancias sin las cuales la clase dominante no podría asegurar su poder. De eso se trata, de que la humanidad se parta el lomo trabajando innecesariamente para que todo siga como está.
  • La Contratendencia Ocultada, de Corsino Vela, es un pequeño fragmento del libro La Sociedad implosiva (Muturreko Burutazioak, 2015) cuya lectura recomendamos, que analiza la cuestión de género desde la óptica de la teoría del valor, una lectura particular de El Capital de Marx hecha entre otros por Moshe Postone, Anselm Jappe y el grupo alemán Krisis que se ha revelado algo fructífera, aunque lastrada por un objetivismo excesivo y una inclinación de sus epígonos a convertirla en una especie de fórmula buena para todo. El texto señala la explotación disimulada (y subsumida) del trabajo de la mujer en tanto que esposa, hija o compañera, en tanto que contratendencia del dogma marxista de la baja tendencial de la tasa de beneficio, tocando a su fin en la época actual, cuando la mujer es abiertamente explotada como asalariada.
  • Latinoamérica Hoy, de Argelaga. Es el resultado de un viaje a Uruguay y Argentina del equipo redactor de la revista, hecho con documentación previa, comprobaciones in situ y balance final. Se constata la victoria contra el neoliberalismo conseguida por partidos y frentes de izquierda que abandonaron la lucha social por las contiendas electorales. Sus triunfos les permitieron ocupar instituciones y crear empresas públicas desde donde aplicar y financiar políticas sociales al calor de una retórica de liberación un tanto fuera de lugar. Dicha política no obedecía a anticapitalismo alguno, antes bien se aprovechaba de una demanda mundial creciente de materias primas, dando un salto adelante en la globalización. La alianza con el capital transnacional consolidó a la nueva burocracia como sector específico de la clase dirigente, con intereses propios, clientelismos y corruptelas. Sin embargo, las bases de clase empezaron a flaquear por culpa de una crisis de la demanda que indujo a trasladar los gastos de mantenimiento del aparato institucional a las clases populares, perdiendo así la mayor parte de sus apoyos. Un paso adelante en la extracción y enajenación de recursos tuvo la virtud de levantar una oposición en nombre de valores comunitarios, verdaderamente ajenos a los del desarrollismo de las elites. La componen agricultores, en gran parte indígenas, que han conservado su identidad y su cultura, asociándola a la defensa del territorio, hoy por hoy el conflicto mayor desde el cual ha de formularse un anticapitalismo verdadero.
  • ¿Pan para hoy? El Extractivismo Contra los Indígenas, de Antonio Pérez. Alegato en favor de los indígenas, hecho por un antropólogo con amplio trabajo “de campo”. Denuncia no solamente de la destrucción del territorio habitado por indígenas, sino del genocidio cultural y de la expropiación genética, del saber y conocimiento ecológico, de su espiritualidad y su arte. Denuncia igualmente de la reducción de la causa indígena a conservacionismo, ideología de oscuros orígenes, mediante la creación de parques nacionales, fruto de un paternalismo estatista que transforma la amenaza de exterminio en un mero problema medioambiental. El extractivismo es la forma actual con la que se presenta la sociedad industrial ante el mundo aborigen. La explotación total de la Naturaleza como suprema muestra de su humanización. Un indígena lo vería justo al revés: la Humanidad y la Naturaleza eran uno. La deshumanización empezó cuando se separaron.
  • La Invasión de los Residuos, de Miguel Amorós, es una contribución a la lucha contra el proyecto de planta de incineración de restos animales a construir en La Pobla del Duc. El texto presente es la traducción de la charla en lengua valenciana que el autor impartió en la sala de reuniones del ayuntamiento de Otos, pequeña gran población muy determinada a oponerse a los intereses políticos y económicos que promueven la planta. El autor se limitó a situar el conflicto en el marco de una pérdida general de autonomía del espacio agrícola a favor del expansionismo urbano, la forma espacial del turbocapitalismo moderno, donde las actividades contaminantes son más rentables que los cultivos de alimentos sanos. La relación de dependencia del campo con la ciudad no se podrá cambiar por una de interdependencia si la actividad humana sigue aferrada a la producción de beneficios privados en lugar de priorizar los intereses colectivos. El acto sirvió para un debate fructífero sobre la línea a seguir en defensa del valle.
  • Fukushima: Cogestionar la Agonía, de Nadine y Thierry Ribault, los autores de un revelador libro de la Encyclopédie des Nuisances titulado Los santuarios del abismo. Crónica del desastre de Fukushima, editado en España por Pepitas de Calabaza. El artículo denuncia la operación estatal de convertir las víctimas del desastre en cogestoras del mismo, mediante mecanismos de participación cívica. Una multitud subvencionada de grupos ciudadanos, redes altruistas, ONG y sospechosa fundaciones trabajan para que los afectados se queden y gestionen el proceso mismo de su degradación física, habituando la población a convivir con altas dosis de radioactividad como la cosa más normal del mundo. En lugar de irse del lugar y rehacer su vida lo más lejos posible, parece que lo más políticamente correcto sería autogestionar la catástrofe, que es lo que el Estado nipón quiere, la solución más barata y más eficaz de asegurar el orden nuclear establecido.
  • En la Espiral de la Energía. Comentarios, amplia glosa del libro póstumo de Ramón Fernández Durán hecha por nuestro colaborador José Ardillo. En la última parte de su vida Ramón elaboró un punto de vista histórico-ecológico original, con el que da una perspectiva más lúcida a temas como la crisis energética, la crisis de los cuidados y el declive de la civilización industrial. Ramón advierte sobre la tentación constante de dejarse absorber por las instituciones, algo que no parece importar a Emilio Santiago, alumno aventajado del neoestalinista Riechman, el primero en fusilar su libro para dar forma a una formidable deyección titulada No es una estafa, es una crisis (de civilización). Es especialmente vomitivo pues se trata de una propuesta de disolución del movimiento anarquista en la movida ciudadanista mucho más elaborada que la que realizó en su día Apoyo Mutuo. Emilio es un tiburón de la FUHEM, fábrica subvencionada con fondos europeos dedicada a la preparación de cuadros especialistas en la gestión de la miseria ambiental y el reciclaje ideológico de activistas extraviados en el antiestatismo. Dentro de la renovación de la socialdemocracia emprendida por el partido Podemos, nuestro ideólogo columbra una fusión entre el gueto autónomo y libertario con las instituciones estatales. Una iniciativa más que sospechosa, pues hasta el menos despierto de los militantes sabe que “no se puede” reformar el Estado.
  • Técnicas Autoritarias y Técnicas Democráticas, corresponde a un discurso pronunciado por Lewis Mumford en Nueva York, en 1963, dentro de una serie de conferencias tituladas “Retos a la democracia en la próxima década”. Mumford es el autor más influyente en el antidesarrollismo, un clásico pues del pensamiento crítico. Cuando habla de “democracia” lo hace “en el sentido primario”, es decir, le da un contenido que la hace equivalente a lo que llamamos “comunismo libertario”. Así que cuando leemos “democrático” deberíamos pensar en “autónomo” y “comunitario”. Bajo el concepto de “tecnología” coexisten dos realidades paralelas. Una centrada en el ser humano, derivada del uso de herramientas antiguas, en la base de culturas agrícolas comunistas. Otra más moderna, centrada en el sistema de poder, derivada de la observación científica, la innovación técnica, la centralización y el control social. Si la primera se caracteriza por la producción en pequeña escala, donde la habilidad manual y la energía animal son preponderantes aunque no se excluyan las máquinas con tal de hacerse un uso discreto de ellas, la otra se define por el uso masivo de mano de obra esclavizada, la organización militar y la concentración de poder. Hasta ahora ambas tecnologías habían coexistido, aunque el autoritarismo había salido ganando. Mumford avisa de la amenaza de una suplantación total de una por la otra, con unas consecuencias horribles en el caso de hacerse efectiva. Un mundo autoritario e infeliz emergerá sin cortapisas “democráticas” que lo moderen.
  • André Prudhommeaux. Principios de Autonomía, de José Ardillo, que nos presenta la figura revolucionaria de Prudhommeaux desde una óptica poco conocida, la de un personaje preocupado por la tierra, la agricultura familiar y la agresividad de las industrias. De él habíamos leído sus opúsculos Spartacus y la Comuna de Berlin y Cataluña 1936-37 ¿Adónde va España? Su militancia primero en el comunismo de consejos y luego en el anarquismo, a sí como su compromiso con la Federación Anarquista de Lengua Francesa y la revolución española nos incitan a saber más de él y de su compañera Dori, cosa que éste trabajo cumple con precisión. No obstante nosotros resaltaríamos su nacimiento en el familisterio de Godin, en la ciudad belga de Guisa. Se trata de un experimento fourierista de larga duración, puesto que empezó a construirse en 1862, en tiempos de Marx y Bakunin, y la sociedad fue disuelta en 1968, más de cien años después. Es un caso especial de fourierismo aplicado, debido a la iniciativa de un inventor de aparatos para el hogar de gran talento, Jean-Baptiste Godin. Era una verdadera ciudadela obrera, tolerante y autodisciplinada, donde un cómodo alojamiento, unas costumbres de trabajo y administración colectivas, una sociabilidad ejemplar y una curiosidad por todo dieron lugar al islote socialista más estable que se ha conocido.
  • Cuatro Hojas Uruguayo Argentinas, recogidas entre muchas otras durante nuestra estancia en Montevideo y Buenos Aires y Rosario, son una muestra de una reorientación de la lucha social hacia la defensa de modos de vida autónomos y usos comunes del territorio frente al agronegocio, el extractivismo y las leyes permisivas. El conflicto “de clases” enfrenta ahora a los habitantes que huyen o aspirar a escapar de las conurbaciones contra las multinacionales mineras, petroleras, químicas y agroalimentarias, ampliamente respaldadas por los gobernantes y asociadas a los Estados. La reivindicación central, la decisión libre de la población plantea la única salida digna del conflicto: la autoorganización social.
  • Cartas y Papeles Desde la ZAD es una perfecta ilustración de la actualidad de la Zona a Defender de Notre Dame des Landes, en la periferia de la conurbación francesa de Nantes, la experiencia más importante e inteligente de ocupación autogestionaria y defensa colectiva de los últimos tiempos. Nos muestran que el poder representado por el Estado y la multinacional Vinci ensaya una táctica de judicialización del conflicto, tras haber fracasado en sus sucesivos intentos de desalojo violento, primero directos, por medio de los gendarmes y la policía antidisturbios, y después mediante la subcontratación de explotadores agrícolas fascistas y demás gente de la extrema derecha en las tareas represivas. Los pobladores de la ZAD aprovechan ahora las incongruencias de las sentencias judiciales para dilatar los plazos, mientras coordinan sus fuerzas de cara a una resistencia colectiva que en repetidas ocasiones se ha mostrado capaz de impulsar concurridas manifestaciones. Estamos no sólo ante un hecho histórico de gran trascendencia, sino ante una realidad política diferente, la autonomía, o como dicen algunos zadistas, “la capacidad colectiva para decidir nuestras propias reglas”.
NOTICIAS BREVES:
  • La Contaminación, Principal Factor de Riesgo en el Mundo Moderno
  • Tercera Huelga General Contra la Reforma de las Pensiones de Syriza
  • El Chavismo Estrecha Lazos con el Gran Capital
  • Anarquismo Callejero, Combativo y Solidario en Gran Canaria
  • Movilizaciones Contra el Metro de Donosti
RESEÑAS:
  • Amor Nuño y la CNT. Crónicas de Vida y Muerte
  • Los Perseguidos. La Guerrilla Libertaria Cordobesa de Los Jubiles
  • Caerán Bajo la Espada. Higinio Carrocera, La Lucha de un Anarquista
  • Por Sólo Veinte Centavos. La lucha Contra el Aumento del Transporte en Brasil
  • Novela Autobiográfica
  • Istmeño, Viento de Rebeldía: un Documental de Resistencia al Despojo
  • El Ejército Negro. Un Bestiario Oculto de América
PROYECTILES:
  • ¡Contra la Privatización de la Sanidad, Derogación de la 15/97!
  • No a la Planta de Residus Animals
  • “Delenda est Cultura” (Empezando por los Titiriteros)
  • La Peste Ciudadana. La Clase Media y sus Pánicos
  • Contra un Destino Inaceptable. ¿Por qué el Antidesarrollismo?
  • De la Caspa en el Medio Libertario
  • Ley Mordaza: la Ley 1984
  • Pandora Convergente. El Estado Soberanista y sus Enemigos Auténticos
  • Gran Triunfo Municipal del Ciudadanismo y Revelación de su Valor Efectivo
  • Carta de los Habitantes de la ZAD a los Habitantes de las Aldeas Próximas
  • Manifiesto: ¡Parad el TAV Ahora!

Por el combate en el ámbito laboral

SOLIDARIOS DE LA SANIDAD PÚBLICA

De la memoria reciente de la lucha de clases

Valladolor no admite comentarios
La apariencia como forma de lucha es un cancer
El debate esta en la calle, la lucha cara a cara
Usandolo mal internet nos mata y encarcela.
Piensa, actua y rebelate
en las aceras esta el campo
de batalla.

si no nos vemos
valladolorenlacalle@gmail.com

















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difunde y practica

La crítica no arranca de las cadenas las flores imaginarias para que el hombre soporte las sombrías y escuetas cadenas, sino para que se las sacuda y puedan brotar las flores vivas. La crítica de la religión desengaña al hombre para que piense, para que actúe y organice su realidad como un hombre desengañado y que ha entrado en razón, para que gire en torno a si mismo y a su sol real. La religión es solamente el sol ilusorio que gira en torno al hombre mientras éste no gira en torno así mismo. (...)
Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas. Y la teoría es capaz de apoderarse de las masas cuando argumenta y demuestra ad hominem , y argumenta y demuestra ad hominem cuando se hace radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo. [K. Marx]